Marcelo y los pronósticos
La Galerna
Buenos días. Lo peor de las derrotas abultadas no es que se reflejen de manera lacerante y a cinco columnas en la prensa deportiva del día siguiente, sino que la resaca de la hecatombe continúa hiriendo al aficionado durante varios días después en las primeras planas de dicha prensa, obstinada en escudriñar la tragedia en busca de nuevos derramamientos de hemoglobina.
En el caso del Atlético de Madrid, lo de la resaca de la hecatombe en los días siguientes se hace un poco más difícil, dado que nunca se dio un reflejo lacerante y a cinco columnas de la derrota. La resaca es así inexistente. A las hecatombes del Atleti no les hace falta ningún tipo de alka-seltzer. Nadie en la prensa se obstina en escudriñar la tragedia en busca de nuevos derramamientos de hemoglobina por cuanto el día anterior a éste (y posterior a la hecatombe) no hubo derramamiento alguno. Cómo, pues, podría haber NUEVOS derramamientos?
Todo rastro de la humillación sufrida por los del Cholo en Dortmund ha desaparecido hoy de la prensa deportiva capitalina, cosa que difícilmente sorprenderá por cuanto ni siquiera se le dedicó una atención muy especial en el propio aftermath del choque. Ni
el propio Marca, que tuvo la decencia de otorgar ayer su portada al descalabro cholista, conserva hoy rastro alguno de la masacre, que ha sido borrada del mapa como si hubiera pasado por la oficina de Gallardo el mismísimo Señor Lobo. La excusa es una causa loable (los Premios Marca del fútbol femenino), pero lo reluciente que ha quedado el interior del coche de Vincent Vega llegaría a hacernos pensar que en Alemania no se disparó pistola alguna ni se adhirieron al cristal los sesos desalojados del cráneo de nadie.
Si quien ayer brindó alguna notoriedad a la severísima derrota del equipo del pueblo (y de Caminero) en tierras teutonas hoy hace un “pelillos a la mar” de manual, imaginad hasta qué punto habrá superado el mínimo incidente quien ayer casi ni se hizo eco del descalzaperros (palabra predilecta en el vocabulario de Alfredo Relaño que, sin embargo, jamás aplicará al equipo del pueblo -ni al de Caminero-). Ayer había que buscar con lupa en la portada de la Ouija referencias a la debacle. Hoy, claro, no vale la pena ni sacar la lupa del cajón. Descansa, Sherlock, que Moriarty esta mañana no se ha presentado para que no le corra convocatoria. Con microscopio? Intentadlo si queréis, aunque no os arrendamos la ganancia.
Sí, amigos: el tópico popular (y de Caminero) sugiere que es muy fácil ser del Madrid, pero lo cierto es que a eso de ser del Atleti no le vemos más que ventajas. Si pierdes es casi como si hubieras ganado y si te golean escandalosamente es casi como si hubieras empatado. Detienen a un alto directivo tuyo con un maletín repleto de lana en la glorieta de Rubén Darío y, a nivel mediático, es como si nunca hubiera tenido que ponerse ante el juez. Puedes albergar violentos en tu grada sin que nadie jamás te lo afee. Y lo mejor de todo: si eres del Atleti, a poco bien que escribas, acabas formando parte de la plantilla del As, ese diario escrito para madridistas por redactores más indios que Toro Sentado.
El que sí aparece en la portada de la Ouija es Marcelo, detalle que es casi de agradecer desde el momento en que la profesión periodeportiva ha dictado sobre el lateral brasileño una figurada fatwa por haber osado enfrentarse a ellos.
Marcelo, en fin, estará apto para el Clásico de riesgo extremo que se jugará el domingo en el Camp Nou, y la noticia nos alegra muchísimo como no podía ser de otro modo. Marcelo tiene sus detractores. Por lo general, son gente que quiere venderlo desde -aproximadamente- marzo de 2012. Cuántas Copas de Europa menos tendría el Real Madrid caso de haber atendido el club sus habitualmente furibundos ataques al segundo capitán es pregunta que se antoja pertinente. A todos estos odiadores de Marcelo que perlan las redes sociales desde los tiempos de Mou, donde por cierto muchos de ellos parecen haber quedado anclados, se les une ahora, sarracenamente, gente como el insigne futbolista (y púgil) Fernando Burgos o el muy ofendidito Manu Carreño, quien ha sentenciado que Marcelo no es apto para la capitanía por sus desabridas palabras en la zona mixta tras el último partido. Estábamos todos los madridistas aguardando expectantes para saber si a Manu Carreño le parecen dignos, o no, nuestros capitanes. Tras este veredicto negativo, solo resta nombrar capitán a Fernando Burgos, que juega divinamente al fútbol, dicho por él mismo, y es muy capaz de poner un ojo a la virulé a quien le indique Manu Carreño. Capitanes intrépidos.
Por lo demás, el Clásico está ya a la vuelta de la esquina y la prensa cataculé apura sus opciones de victoria, que las tiene, no creáis que no. Que si Arthur, que si el once previsto de Valverde. A nosotros nos da igual. En el vestuario del Madrid hay un complot contra el mundo, la lógica y el vórtice de odio que pretende arrastrar a Lopetegui. Y solo os decimos una cosa: cuando el Madrid, con Marcelo al frente, se propone mandar al carajo los pronósticos, el carajo se apresta a recibirlos con un abrazo, un caldo caliente y un felpudo que dice WELCOME.
Pasad un gran día.

