El silencio de los comentadores habituales en la página es el (tembloroso) silencio ante la efectividad del Mal en el Mundo. Un "mejor mundo de los mundos posibles" en el que Dios o la Lógica permiten o efectuan el que un niño madridista pase su infancia -balón de oro tras balón de oro, triplete tras sextete- sufriendo las burlas y humillaciones de sus compañeros barcelonistas o, quizás aún peor, colchoneros es un mundo que ha sido definitivamente abandonado por Dios y en el que este ya no pinta nada. No hay entendimiento que pueda llevar sobre si esta carga, ni comprensión que la justifique, ni futuros títulos que consuelen esas lágrimas. Si el mundo es un caos (y no una combinatoria) ruido y furia en el que Dios ya no dice ni responde nada, a los madridistas al menos nos queda la gloria de haber puesto en el lugar de la cruel divinidad silente (o inexistente) una Ser Superioridad humana, demasiado humana.
Veo a Florentino en la soledad de la planta noble, diciéndose a si mismo una y otra vez aquello de "The time is out of joint. O cursèd spite / That ever I was born to set it right!".
El silencio de los comentadores habituales en la página es el (tembloroso) silencio ante la efectividad del Mal en el Mundo. Un "mejor mundo de los mundos posibles" en el que Dios o la Lógica permiten o efectuan el que un niño madridista pase su infancia -balón de oro tras balón de oro, triplete tras sextete- sufriendo las burlas y humillaciones de sus compañeros barcelonistas o, quizás aún peor, colchoneros es un mundo que ha sido definitivamente abandonado por Dios y en el que este ya no pinta nada. No hay entendimiento que pueda llevar sobre si esta carga, ni comprensión que la justifique, ni futuros títulos que consuelen esas lágrimas. Si el mundo es un caos (y no una combinatoria) ruido y furia en el que Dios ya no dice ni responde nada, a los madridistas al menos nos queda la gloria de haber puesto en el lugar de la cruel divinidad silente (o inexistente) una Ser Superioridad humana, demasiado humana.
Veo a Florentino en la soledad de la planta noble, diciéndose a si mismo una y otra vez aquello de "The time is out of joint. O cursèd spite / That ever I was born to set it right!".