Messi puede irse
La Galerna




Buenos días. Messi se puede ir del Barça. O tal vez no. Tal vez se trate de la enésima pataleta en pos de un aumento en sus emolumentos. Tal vez solo quiera escuchar el dulce sonido de las súplicas. No, por favor. Eres el más grande de la historia del sistema solar. No nos dejes, tu pueblo estaría perdido. Algo parecido a lo que sucedió cuando amenazó con abandonar la selección argentina tras una (nueva) amarga derrota, para recular al día siguiente una vez halagado su ego con las correspondientes genuflexiones desesperadas.
Sin embargo, ahora no parece que tan solo se trate de eso. La traumática experiencia vivida frente al Bayern (o mejor: las 8 traumáticas experiencias), unida al efecto acumulativo de las denigrantes derrotas en Roma y Liverpool los años previos, parecen haber hecho mella en la confianza de Messi, que podría considerar que el Barça no pone a su altura un equipo ganador que le permita aspirar a la Champions. Es posible que en esta ocasión su insatisfacción sea genuina, tenga argumentos deportivos y trascienda lo meramente crematístico.
Con todo, lo que en este caso marca la diferencia con situaciones anteriores no es la posición de Messi, sino la del Barça. La situación financiera del club catalán es desesperada, lo que hace que por primera vez no sea vista con malos ojos, ni mucho menos, la posibilidad de que el astro argentino emigre a otras tierras, otras voces y otros ámbitos, como decía Capote. El propio Koeman podría no ver con malos ojos la operación, siempre y cuando dejara en las arcas blaugranas el suficiente dinero como para permitir una reconstrucción a su gusto del equipo. Para la directiva, el mero cese de la obligación del pago de la ficha anual de Messi supondría un alivio salvífico.
El salvavidas que para la economía blaugrana supondría una venta de Messi (el ingente ahorro de su sueldo hace que ni siquiera sea imperativa una oferta deslumbrante) pone a Bartomeu y demás miembros de la junta ante una tesitura harto complicada, pero una de la que solo se les puede culpar a ellos mismos por su muy imprudente manejo financiero: salvar a la entidad de la ruina (ruina que podría afectarles patrimonialmente por su responsabilidad como directivos) puede pasar por quedar en la posteridad como los infames causantes de la marcha de Messi. La historia les juzgaría con dureza inusitada, y aun así puede ser el único camino a recorrer.
No estamos asegurando que Messi vaya a marcharse. Únicamente señalamos que la situación no se parece en nada a las anteriores, y que ahora cualquier desenlace parece posible. En ocasiones anteriores, cualquier duda se resolvió con la enésima renovación, en la que Messi volvía a disfrutar poniendo el club a sus pies. Ahora no hay dinero para renovarle al alza, es más, secretamente se desea un cese de la relación contractual para poder tomar aire financiero. Si lo que miramos es el proyecto deportivo, si lo que Messi requiere para ser convencido de quedarse es el estar rodeado de jugadores que le eviten el enésimo bochorno romano o lisboeta o liverpoodian, tampoco parecen las mejores circunstancias para garantizárselo. ¿Qué ha podido decirle Koeman en esa cumbre secreta que tuvieron ayer?
-Tú tranquilo, Leo, que te vamos a hacer un equipo campeón. Como no tenemos un duro, vamos a vender a tus mejores amigos (Suárez, Alba y Vidal) para rodearte de jovencitos como Pedri, Trincão y Eric García. El éxito está garantizado, y la próxima vez que nos crucemos en Champions con un equipo como Dios manda no nos remontarán en medio del sonrojo ni nos meterán 8 goles, sino que nos eliminarán con mucho más comedimiento.
No. Koeman no le ha dicho eso porque no puede... y porque no quiere. Lo que soltó Koeman en su rueda de prensa fue algo más que un lapsus. “No sé si tengo que convencerle” (a Messi de que se quede). Con esa respuesta demasiado espontánea, el holandés no sólo reflejaba una duda sobre su propio papel en la historia, sino que revelaba que es el propio club quien, en el mejor de los casos, no sabe qué hacer al respecto. Vivimos la clásica situación en que ambas partes desean la ruptura pero ninguno quiere quedar para la posteridad como el causante de la misma.
La ruptura, en este caso, es posible. Como madridistas, dudamos también sobre qué es lo más conveniente para nosotros. Sí el Barça no vende a Messi, se asegura la participación de un enorme jugador crepuscular, pero hace insostenible su futuro. Si lo vende, prescinde de la mayor leyenda de su historia, pero gana tiempo para rearmarse.
Que cada cual tome posición y palomitas. Nos vamos a divertir.
Pasad un buen día.