Messi y el síndrome de Estocolmo
La Galerna
El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy
Buenos días. El cuerpo nos pide seguir profundizando en el quilombo que tienen montado en Can Barça entre telarañas en la caja, deuda mastodóntica, amenazas de denuncia por la filtración de las cifras de Messi recogidas por El Mundo e informes exprés que demuestran (o no) que en realidad Messi es más que rentable. Sin embargo, centrarnos en eso supondría en cierto modo acogerse a las características cortinas de humo a la que es tan proclive el bando culé cuando las cosas no ruedan bien. Supondría hacer lo mismo pero en clave blanca. Porque es evidente que las cosas no ruedan bien en el Madrid tampoco, si bien el énfasis negativo hay que ponerlo en lo deportivo mucho más que en lo institucional.
De todo ello hay en las primeras planas del día. Adentrarse en ellas supone vacunarse contra la mediocridad a base de caer en ella, tanto por lo que cuentan como por cómo lo cuentan. Y no hay dificultad alguna respecto al ritmo de vacunación: basta con ir al quiosco, real o virtual, para obtener la inmunidad ante el virus del aburrimiento y la desazón.
El culerío mediático (que casi podríamos llamar messiático) cierra filas en torno a Cuccitini, de quien se afirma, en reacción al estremecedor informe de El Mundo, que genera mucho más de lo que cuesta. Dice Sport que son 235 millones y pico de beneficio en tres años. ¿Y quién lo dice?, os preguntaréis anhelantes. Veamos. Leed con nosotros. “Un estudio financiero desvela los ingresos del Barça atribuibles a Leo”. “Que siga Messi es esencial, afirme el informe”.
Todo claro. Si “un estudio” lo dice y “un informe” lo refrenda, poco podemos discutir.
—Pero oiga, ¿un estudio de quién? ¿Un informe de quién?
Pues hombre, un informe y/o estudio de alguien que ha reaccionado lo suficientemente rápido a la petición de su cliente el Barça para hacer esta cuenta de manera fulminante a fin de arribar, obviamente, en los resultados apetecidos por dicho cliente. El cálculo de los ingresos generados por Messi —entendemos que de forma tanto directa como indirecta— no se antoja algo que pueda hacerse a vuelapluma y como respuesta inmediata a una portada de El Mundo. Es por ello por lo que tanto este “estudio” como este “informe” nos resultan sospechosos, y casi parecen una manifestación más de un síndrome de Estocolmo colectivo que conocemos demasiado bien.
Concedamos, con todo, el beneficio de la duda. Imaginemos que Messi es en efecto enormemente rentable. Aceptemos que cuesta mucho pero genera mucho más. La lectura de esto es inmediata: ¿cómo es posible entonces que el Barça esté en la mismísima ruina? Si Messi genera beneficios, ¿cuán brutalmente deficitario ha de ser todo aquello que no es Messi para tener al FC Barcelona en la quiebra técnica? Y, mirando a futuro, con las altas probabilidades de la próxima marcha de Lionel en la mano, ¿cuánto más se hundirá la entidad tras la partida de Cuccitini? Según esta portada de Sport, Messi produce ingresos por valor de 600 millones en tres años, es decir, 200 cada temporada. La mejor forma de calibrar la fiabilidad del informe es esperar a que Messi se vaya para comprobar si, efectivamente, los ingresos del primer año sin el argentino sufren una caída de 200 millones. Si es así, daremos la razón el informe, pero imaginamos que nuestra aprobación le servirá al informe (y sobre todo al Barça, que se verá todavía más hundido en la miseria) de muy poco consuelo.
El debate sobre si el Barça está arruinado por culpa de Messi o a pesar de Messi, en todo caso, nos resulta secundario. El hecho es que está arruinado. Y ¿quién viene a opinar en Mundo Deportivo sobre la filtración de las cifras de Messi a El Mundo? Pasmaos. El mismísimo Bartomeu.
Sobre una hagiografía de Pedri, que si atendemos a la literalidad de las letras en rojo ha tardado 18 años en robar 12 balones, sale una desconcertante instantánea de fotomatón del principal artífice de la ruina blaugrana, que opina sobre la publicación de los costes messiánicos como si nada hubiera pasado y aprovechando la buena relación entre el Grupo Godó, grande de España, y la ya ausente cúpula directiva. Se queja Barto de la filtración, con lo cual está reconociendo implícitamente la validez de lo publicado por El Mundo. Pero es que esto de que aparezca a quejarse es como si David Cameron resurgiera de las sombras en Reino Unido para despotricar de la filtración de detalles del referéndum del Brexit. Pero señor, que es SU desastre, no el de ningún filtrador.
Acompañándose de una foto que data de la presentación de Mendy, que pasaba por allí, As parece quejarse de la falta de fichajes del Real Madrid, que ve el cierre del mercado de invierno sin acudir a él. “Dos años sin fichar”. No obstante, en otro apartado de esta desconcertante portada se ofrece una presunta queja por la inversión de 300 millones en fichajes en verano del 19, de manera que no sabemos si el lamento es porque el Madrid gasta o porque no gasta. Es conveniente recordar que, de esos 300, prácticamente la mitad corresponden a la contratación de Hazard, un caso de fatalidad sin precedentes por el cual un hombre que nunca se había distinguido por sus lesiones ahora está mucho más tiempo fuera que dentro a consecuencia de las mismas.
El tema no es si el Madrid gasta o no gasta, en todo caso. El tema es si existe armonía entre estrategia y táctica, entre el rumbo definido por el club y la visión de su entrenador. En ese debate interno está la clave del futuro deportivo de nuestro querido Real Madrid. Su futuro financiero, a medio plazo, reside en la generación de ingresos del nuevo estadio y en la instauración de una nueva competición supranacional.
Marca es el único que parece querer animarnos con la llegada de Alaba, a quien Rummenigge ya ve en el Madrid.
Hágase, decimos nosotros.
Y pasad un buen día, decimos también, que hay por fortuna en la vida otras cosas que pueden darnos dicha más allá del dichoso balón.



