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Opinión·15 de marzo de 2019

Militao y el sudoku del eje de la defensa

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Pepe Kollins

Con el anuncio oficial del fichaje de Éder Militao, son muchos los que se han aventurado a proclamar que la línea defensiva del Real Madrid ya está cerrada para la próxima temporada. Pero es probable que la situación no sea tan evidente como parece.

Resulta difícil comprender por qué el club no reforzó la zaga el verano pasado. No se trataba solo del desgaste que, en buena lógica, iba a provocar el Mundial sino, sobre todo, la inercia de lesiones a la que los cuatro titulares de la defensa, más Vallejo, nos tienen acostumbrados desde hace años. Aunque la etiqueta de eterno lesionado del equipo se la han asignado a Gareth Bale, hay hasta tres defensas blancos que se han perdido más partidos que el galés en los últimos tiempos.

Esta temporada, los zagueros han mostrado una baja forma física muy preocupante (con la excepción de Reguilón y Odriozola), aunque también hay que reconocer que en la misma línea del resto del equipo. A ello hay que sumar la desactivación a la que nos han acostumbrado algunos de sus principales protagonistas (en especial sus cuatro titulares), quizás por un síndrome de barriga llena, o por el peso de los años, o puede que, simplemente, por una cuestión de carácter, pero, sea como fuere, ese hecho ha tenido un coste muy elevado en puntos. Nunca está de más volver a recordar que uno de los factores que más han influido en la pérdida de campeonatos de Liga, en la última década, han sido los muchos goles encajados.

Militao es precisamente una respuesta a esas vías de agua. El brasileño del Oporto, que ha sido elegido mejor defensa de la liga portuguesa por cuarto mes consecutivo, destaca por sus portentosas condiciones físicas. Poderoso en el juego aéreo, es una garantía en los balones divididos, posee un don para la marca, pero su principal virtud es su gran velocidad, ideal para jugar en un equipo con muchos metros a su espalda. Uno de sus defectos también tiene una lectura positiva: en ocasiones es demasiado impetuoso, lo cual puede derivar en errores de cálculo puntuales, pero esta cualidad también es garantía de una tensión de la que el equipo ahora adolece. De algún modo, recuerda al perfil de, su actual compañero y exmadridista, Pepe.

Estas características – y es posible que también un techo salarial inferior - han decantado la elección en detrimento de otras candidaturas que están de moda en el mercado europeo: De Ligt, Upamecano o Škriniar . En definitiva, Militao es energía para una formación que muestra síntomas de desfallecimiento.

¿Cierra esto el debate de la defensa? No, a priori. Su fichaje se entiende como una medida para alentar la competencia con Ramos y Varane. El ya internacional absoluto por Brasil, deberá ejercer la misma función que desempeñó el francés a su llegada, hace siete años, precisamente con Pepe.

Pero, entonces, en esa presunta rotación de tres ¿Qué lugar le corresponde a Nacho?

Cuesta creer que un futbolista que, no olvidemos ha sido, hasta hace poco, internacional con la selección española, vaya a asumir un rol de cuarto central. Ya hace dos años, Nacho estuvo a punto de ser traspasado a la Roma, una oferta que finalmente rechazó, pero que el propio presidente romanista, James Pallotta, ya daba por cerrada ante los medios: "Nacho nos va a ayudar mucho". En aquella ocasión, el madrileño optó por su permanencia en el club de toda su vida, que le otorgó galones de “tercer central” con la contratación de Jesús Vallejo.

Resulta habitual asignar la cuarta posición, en la rotación del eje de la zaga, a una joven promesa o a un veterano. Los veinte partidos que ese jugador va a disponer al año, en ese rol, suponen bien una oportunidad para crecer, bien un premio para quien ya está terminando una carrera. Pero Nacho Fernández no encaja en ninguno de esos supuestos. El sudoku en el eje de la defensa madridista parece que todavía puede continuar…

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