Mourinho y el purgatorio
La Galerna
Buenos días. Dice As que Mourinho tendrá que esperar tras la victoria del Real Madrid por 1-4 en Pucela (leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon). “El cielo puede esperar” era el título de una película de Warren Beatty, sin que esté en este caso nada claro que Mourinho sea el cielo. En este momento sólo sabemos dónde está el infierno. El infierno está aquí, nos ha caído encima como los galos temían que el cielo se desplomara sobre sus cabezas, o sea, nos ha pasado todo lo contrario de lo que tanto temían los galos de Asterix. El infierno nos ha caído sobre la cabeza. Y es bastante peor que si hubiese sido el cielo.
Con todo, es muy posible que no sea el infierno sino el purgatorio. Pero ni siquiera de eso, mientras no se acierte desde el palco con los parámetros del nuevo rumbo, podemos estar seguros. Es posible, de hecho, que uno de los tormentos del purgatorio consista en que las almas que allí se purifican no sean conscientes de dónde están, que se crean en el infierno, que interpreten las llamas de temporal padecimiento en clave errónea de condena eterna. Esta condena (la del Madrid) ha de formar parte del purgatorio y no de las calderas sempiternas de Pedro Botero, nos repetimos como un mantra salvífico, y deseamos con todas nuestras fuerzas interpretar la victoria de ayer como el primer eslabón del retorno del Rey.
Sí, amigos. Lo mejor que podía pasar era ganar en Valladolid, no solo porque lo mejor que puede pasar siempre, por definición, es una victoria del Madrid, sino porque la hoja de ruta más deseable en este momento de inmensa zozobra consiste en ganar estos compromisos tan tristes como decisivos (sin estas victorias no habrá opción Champions el año próximo) para que Solari aguante hasta junio y allí se puede planear con toda la calma y sin ningún histerismo.
Por lo demás, el entorno Barça habla del fichaje de De Ligt, y no sabemos si es que ya estamos en plan viejo gruñón y todo nos irrita, o si realmente no es de recibo que el Madrid repita la inacción de mirar ver pasar el tren de otro jugador llamado a marcar el futuro tomar rumbo a Can Barça, como ya sucediese con De Jong. Si no hay más remedio que asumirlo, pedimos al club que nos lo explique.
Pasad un buen día.



