Nitrógeno gaseoso
La Galerna
Vienen híbridas las portadas de hoy. Lo mejor (?) de cada casa, una mezcla poco suculenta de lo que queda del Mundial, las presentaciones del Barcelona y los fichajes (?) del Madrid. Suele pasar cada verano (y ya llevamos varios dando cuenta de ello) que no hay quien haga un portanálisis decente, que no hay quien sepa en qué noticia centrarse, precisamente porque lo que no suele haber son noticias, más o menos como ocurre el resto del año, pero en verano con cierta alevosía, sin apenas disimulo.
Ya se sabe que es el verano la época de los chiringuitos (y los cherenguetis), la estación de los mercadillos playeros (ahora summerianas) y las bebidas frías, casi tanto como las portadas que pasamos a ver como quien no quiere la cosa (porque en realidad casi no querríamos).
Este es el menú de hoy, sin orden ni concierto, lo mismo unas bravas, que un salpicón de atún, que melón con jamón, pero todo ello desconstruido, hecho espuma y aire -sobre todo aire-, con nitrógeno líquido o más bien gaseoso. Nuestra querida prensa deportiva lo mismo te plancha un huevo, que te fríe una corbata; lo mismo un tal Arthur (¿Rimbaud?, ¿Miller?, ¿Conan Doyle?) tiene ADN Barça, que Hazard vale 200 millones; lo mismo se rifan a André Gomes, cuya prueba de ADN ha debido de arrojar algunos datos poco deseados (como la de Alcácer, la de Paulinho, la de sigan ustedes sumando), que Rakitic revela en exclusiva (exclusivérrima) que tuvo fiebre antes de enfrentarse a Inglaterra; lo mismo Sport que mundo Deportivo, lo mismo es ser y pensar, según dejó dicho Parménides de Elea en su fundante Poema allá por el siglo VI antes de Cristo, y ya sabemos que Sportivo es, aunque está por ver si piensa.
En el zoco madrileño el menú no mejora, solo que centra sus productos en la proximidad. Lo mismo dicen que James quiere regresar al Madrid, que se preguntan quién, entre Modric y Griezmann, puede optar al Balón de Oro. Pues miren ustedes, a nosotros, que nos cuesta tomarnos en serio eso del balón dorado más allá de la farándula, la alfombra roja y el papel couché, nos parece, así sin rodeos, que Lukita debería ganarlo este año, no ya por su continuado ejercicio de virtuosismo, sino porque tal vez exista la opción de que vayan a recogerlo 'Maldini and friends', es decir, todos aquellos que, cuando se concretó el fichaje de Modric por el Real Madrid, se llenaron la boca de Cazorlas, Borjas Valero y todas sus variantes para casi mofarse (sin casi) de la idoneidad del fichaje y de las capacidades del excelso futbolista croata. Ahí queremos ver a todos esos sabios del fútbol, a esos ases de la táctica, la planificación y el scouting.
Son capaces de ir, agradecer en nombre del fútbol y seguir como si tal cosa, porque el que tiene boca (o Twitter, que en estos tiempos es casi lo mismo) se equivoca, porque en realidad yo quería decir que la abuela fuma, porque alguien ha matado a alguien pero yo no he sido, porque qué más da cuando lo que importa es el presente presentísmimo, el verano, el zoco, el menú sin orden ni concierto, el mercadillo playero, el ADN y demás zarandajas.



