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Portanálisis·26 de marzo de 2020

No todo el mundo quiere un trueque por Lautaro

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La Galerna

Buenos días. Las portadas de Sport suelen tener gracia. A veces no. Por ejemplo, cuando reclaman para el Barça una Liga que ha tenido que ser suspendida por efecto de la hecatombe del Coronavirus. Ahí tienen poca gracia, e inspiran más bien un principio de náusea. 

Pero muchas veces te comunican una hilaridad que tiene mucho que ver con el pasmo. Tal vez no sepáis que el sentido del humor y el de la sorpresa residen en la misma zona cerebral. Nada puede hacer reír sin antes asombrar, y las primeras planas del entrañable (no siempre, ya decimos) fanzine culé propenden a seguir esta secuencia: primero sorprenden, luego desternillan. 

La de hoy tiene verdadera chispa, y se agradece (es un decir) en estos días invivibles. 

Hay un montón de cosas chistosas en esta portada. Tantas que habrá que definir un criterio para dar cuenta de ellas. Por ejemplo, aunque podría ser cualquier otra, de arriba a abajo. 

“División en el vestuario azulgrana por la rebaja salarial”. 

División. A unos jugadores del Barça les ha gustado que les bajen el sueldo y a otros, en cambio, no les ha terminado de convencer. En lo que toca a esa reducción, se da en el vestuario culé lo que los estadísticos llaman disparidad parental vertical defecarotia, es decir, unos en el padre de la reducción y otros en la madre. 

Pero Sport no quiere expresarlo así, no vaya a ser que a alguien le dé por pensar que lo que mueve a esos futbolistas a saltar al campo cada domingo es el vil metal y no los valors asociados a la supremacía del tikitaka, y a lo mejor a otras supremacías, también. El Barça juega por las grandes causas del mundo, por las naciones sojuzgadas como Cataluña y Palestina (Laporta dixit), y no por el sucio parné, pero eso no significa que no haya entre esas cuatro paredes quien lamenta un poquitito que le bajen el sueldo. Si además resulta que la rebaja que se le propone a la plantilla es del 70%, el entusiasmo por esta medida en el seno del equipo resulta más descriptible todavía. “No todos los futbolistas se muestran partidarios de bajarse el sueldo un 70%”, suelta Sport, querríamos pensar que en finísimo cachondeo pero mucho nos tememos sea pura simpleza. No todos, oiga, fíjense qué curioso. Hay algún que otro jugador que no está dando palmas con las orejas ante el anuncio. 

Conviene repetir la frase varías veces porque es un hallazgo involuntario. “No todos los futbolistas se muestran partidarios de bajarse el sueldo un 70%”. “No todo el mundo puede presumir de haber tenido unos vecinos comunistas” es el glorioso título de una película francesa que no llegamos a ver. “Not everyone in New York would pay to see Andrew Lloyd Webber”, arrancaba aquel clásico de Crowded House. Estamos seguros de que Sport no miente aquí, y mira que somos conscientes de que en el caso de este rotativo se trata de una apuesta arriesgada. No todos los abnegados héroes de Setién han aplaudido enfervorizados al saber que les sometían a semejante recorte. 

Pero el grueso de la portada va para el deseado fichaje de Lautaro. Lo que tiene de muy fastidioso querer fichar a alguien es que suelen pedirte dinero a cambio de ello, y no todo el mundo (otra vez) quiere que te lo abonen en tikitacoins, sino que piden euros, dólares o libras esterlinas. Resta la opción del trueque, que es lo que el Barça se cansa de ofrecer en verano cada vez que quiere incorporar a alguien, habida cuenta de lo poco boyante de su situación pecuniaria. La palabra “trueque” en las portadas cataculés nos sabe a playa y a salitre, asociada por siempre su aparición al verano y los rumores, aunque sea a este marciano verano de marzo que nos regala la pandemia. Son esos trueques que Sport anuncia a bordo de un cuatro  latas y con un altavoz por las calles del pueblo, logrando solo despertar a los lugareños de la siesta y ponerlos así de peor leche todavía. “Hay trueque, oigan, hay trueque por Lautaro”. Ya habéis supuesto lo que pasa: que no todo el mundo quiere tampoco hacer un trueque por Lautaro, muy en particular el Inter de Milán, que es quien interesa mayormente. Confiamos que se entenderá el intríngulis: de poco sirve que el Sporting de Gijón o el Lokomotiv de Leipzig den al Barça su visto bueno a un trueque por Lautaro cuando Lautaro no juega ni en uno ni en otro club. 

Pero qué bonito es, en todo caso, que vuelva el Barça con lo de sus trueques. Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar. El Barça y sus siempre infructuosas tentativas de trueque: nada más evocador de un pasado preCorona en el que tan felices fuimos. Se nos repite siempre que el Madrid siempre vuelve. Se nos repite sobre todo en estas fechas, en las que tan cruelmente estamos desprovistos de él. Y seguramente es verdad que siempre vuelve. Lo que seguro que sí retorna, en cualquier caso, es el Barça con sus pandereteras ideas de trueques en el mercado. El Barça, ese equipo que pretende comprar sin tener dinero. Un clásico. 

El gemelo de Sport, Mundo Deportivo, también quiere comprar, y habla de Ndombele. De Fabián. Dice que el Barça necesita “músculo”. Músculo financiero es lo que necesita el Barça. Ese tipo de músculo es el que necesitaría haber fortalecido en el gimnasio para optar ahora a todo lo que su prensa dice que quiere. Qué tiempos extraños, en todo caso, estos en los que se nos habla de fichajes en medio de un campeonato deportado al limbo por una enfermedad devastadora. Fichajes que no solo no van a tener lugar ahora, sino que tampoco tienen ninguna pinta de ejecutarse en verano.

Porque esa es la realidad. La realidad es que el Barça no piensa ahora en Lautaro, ni en Ndombele, ni en Fabián. El Barça piensa en sobrevivir al zarpazo económico del virus, que en su caso se acumula a la pésima gestiona financiera llevada a cabo con anterioridad. 

De igual manera, y si bien los fundamentos económicos del Real Madrid le permiten sortear este brutal imprevisto con muchas más posibilidades de éxito que su rival catalán, tampoco está la mente puesta en Pogba, ni en las gestiones pendientes que refiere Marca. 

No. 

La mente del Real Madrid está puesta en pasar este trago de la forma menos lesiva, y ayudar. Ayudar a los demás en la tribulación. De ahí la donación efectuada a la Comunidad de Madrid para la adquisición de material sanitario. Leed a Ramón Álvarez de Mon y congratulaos con orgullo de vuestro madridismo en estos tiempos de guerra. 

Un abrazo a todos.

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