Parón de Selecciones: pecado capital
Padre Suances
Queridos galernautas: ha pasado quizá demasiado tiempo, pero creo que, en los torcidos renglones de Dios, esta doble ausencia ha sido para beneficio y provecho de todos. Para mí, el relativo alejamiento de los asuntos del Real Madrid, ha sido sin duda favorable para mi salud cardiovascular y nerviosa. Para vosotros compruebo que a todas luces ha sido un tiempo fecundo; La Galerna ha crecido, mejorado, profundizado en su misión y carisma. ¡Incluso el cutis de su Consejo de Redacción es ahora más liso!
¿Y por qué vuelvo entonces, si tantos y tan excelsos bienes se han derivado aparentemente de mi ausencia? Pues porque así nos ha hecho Dios, para estar en comunidad. El mensaje de Jesús (no Bengoechea esta vez), así como el del Real Madrid, están hechos para ser vividos juntos, con el vecino, con el amigo, con el compañero de trabajo, con la familia y ¡ay!, con el enemigo (Fernando Burgos) también.
En conclusión, os echaba de menos, hermanos. El Real Madrid es menos Real Madrid sin vosotros. Los triunfos, menos triunfos y las desventuras, más amargas.
Sigamos entonces. ¿Qué es esto del parón de selecciones? ¿Qué justifica que el Real Madrid abandone su pastoreo del fútbol mundial para dispersar a sus jugadores y emplearlos en menesteres fútiles, en curiosidades banales? Pues ya os adelanto que, en mi opinión, nada. Y hay razones teológico-madridistas para apoyarlo y para decir, con Santo Tomás de Aquino: contra el vicio de la Selección, la virtud del Real Madrid.
En un mundo en el que vemos proliferar los populismos localistas, los totalitarismos identitarios, la perversa separación por colores de banderas, pieles, ideas, lenguas… ¿De verdad hay que profundizar en estas divisiones, en estas parcelaciones de los afectos? Yo os diré que no, que como dijo el Señor «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria, María eligió la mejor parte, que no le será quitada». La inquietud y la agitación de la Selección, ¿qué nos da? ¿Pensar siquiera un minuto en la forma física de Rodri Hernández? ¿Indignarnos de nuevo por la presencia de Busquets, conocido bandolero? Futesas, ceniza, lágrimas en la lluvia. Seamos como María, como seguro es nuestra María García-Mella, preocupados por la única cosa importante, la que no nos será quitada.
¿Pero nos quitarán el Mundial, páter?, podréis preguntaros algunos. Yo os contesto ¿no os lo han querido quitar? ¿De verdad? ¿Cuántas veces os han dicho que el Mundial fue gracias a los jugadores del Barça? ¿Cuántas veces os han dicho incluso que fue un Mundial (y dos Eurocopas) de Guardiola? A mí, más de dos. Lo único que no podrán quitarnos son las Copas de Europa, las Ligas, las Copas del Rey de nuestro Real Madrid. El resto son fuegos artificiales que reclamará todo el mundo, de Yago Aspas al Alcalde de Las Rozas.
El Real Madrid es la única selección posible en un mundo sin fronteras, verdaderamente universal, o sea, católico. Solamente el color blanco y la meritocracia. Así nos quiere Dios.
Padre Suances