Piqué, españolazo: enhorabuena
La Galerna
Buenos días. Aunque La Galerna es apátrida, y tiene por única nacionalidad al Real Madrid, de la misma forma que el pirata de Espronceda tenía la Libertad por único dios, este humilde portanalista es natural de Peñaranda de Bracamonte, provincia de Salamanca, lo que nos otorga la doble nacionalidad de madridista y español. De manera que hoy, por supuesto, es un día de fiesta por la consecución de la sexta Copa Davis para España. La prensa deportiva dedica a este hito gran parte de las portadas del día, otorgando a la hazaña el muy justificado tratamiento de evento mayor.
Hemos vibrado, naturalmente, con las victorias de Bautista y Nadal ante Canadá que han desembocado en el logro de este título. Qué decir de Nadal, sobre quien hace tanto tiempo se agotaron los calificativos ya, transmitiendo la sensación de que vuelve a empezar cada vez para dar nuevo lustre a esos adjetivos, para renovar su vigencia al dotar de nuevos matices la excelencia titánica que reflejan. Ya sabemos que Nadal es de todos, máxime cuando juega para España, pero déjennos a los madridistas que nos arroguemos un bonus de orgullo que hace a este fenómeno de la naturaleza (y de la voluntad) no un poco más nuestro que del resto, pero qué demonios: sí.
Viva la madre que te parió, Rafa. Empezábamos con Espronceda y el ardor nadalista ya nos ha trasladado a los cantares épicos de Roncero. Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía. Lo decía Bécquer, Gustavo Adolfo, no Boris por mucho que el portanálisis venga hoy con aromas de match point.
Y qué decir de Bautista, el hombre que en el 28 aniversario de la muerte de Freddie Mercury tan fehacientemente demostró que The show must go on. Vaya nuestra más rendida admiración para alguien capaz de jugar un partido de este nivel apenas horas después de haber perdido a su padre, y de ganarlo además. El propio Nadal ha señalado a su compañero de equipo como la clave de esta Final. No sabemos quién habrá sido la clave (intuimos que los dos), pero la gesta sobrehumana de sobreponerse al dolor de una pérdida así para hacer tan felices a miles y miles de personas tiene pocos precedentes en la historia del deporte.
Decíamos que La Galerna es apátrida pero hay alguien que no lo es, y a quien hay que felicitar muy expresamente: el organizador de este torneo, Gerard Piqué. No por la organización del mismo, que ha dejado mucho que desear, sino por la victoria de España. Ya había dicho el afamado empresario (y central del Barça en sus ratos libres) que si es por patriotismo él deseaba la victoria de España. Pues aquí la tiene. Pocas personas se han destacado más en la ostentación de su españolismo que el bueno de Gerard. Entiéndasenos: cuando le conviene, como ahora, que le convenía mucho. Es lo que tiene la hipocresía sublimada en arte: que te permite lo mismo abrazar el espíritu rebelde de un CDR de salón cuando se trata de ir de pseudoindepe que subirte al carro de Manolo Escobar cuando lo que interesa es el ole, ole y ole. Ahí sí. Ahí Piqué es más español que la sangría, la fiesta de los toros y el mismísimo Don Quijote.
Enhorabuena, españolazo.
Sport, por su parte, dedica un faldón superior a la victoria de España en la Davis, pero el acontecimiento no les parece a los de Folch más destacable que el partido 700 de Messi en el Barça. Al menos hay coherencia en una publicación de claro sesgo pro-procés. Piqué en cambio prefiere estar en misa y repicando, que para eso se lo puede permitir por ser él quien es, como bien saben los guardias de trafico de la Ciudad Condal.
Pasad un gran día.



