Ponga un Lukaku en su vida
Athos Dumas
A las 20:50 de ayer, todo era desolación en el madridismo.
Tras una primera parte bastante decente, dominando la pelota aunque con la falta de pólvora habitual, y con Courtois inédito y congelándose en medio de la tormenta de nieve sobre Kiev, asistimos horrorizados a una segunda parte infame, con un equipo más plano que nunca, sin inquietar al joven meta ucraniano Trubin, con un dominio estéril y desesperante. Como suele pasar esta temporada, resucitamos muertos, jugamos peor que nunca contra equipos inferiores, y estos aprovechan el mínimo resquicio para montar una contra y, con la ayuda de Varane, de Lucas, o del que sea, se ponen por encima en el marcador.
Volvimos a hacer famosos a dos semi desconocidos como Dentinho y Solomon.
Zidane reaccionó (?) en el minuto 77, con un 1-0 en contra, con un triple cambio en el que se incluía al otrora revulsivo Isco, más la versión tímida de Vinicius y Mariano por Benzema. El encefalograma plano del equipo no cambió, al contrario, se concedió al poco un segundo gol que mandaba al Madrid directamente a la Europa League, bochornoso broche europeo para el resto de la temporada.
Así suspirábamos todos los seguidores blancos, aunque este servidor intuyó que algo podía pasar en el Borussia-Inter que estaba a punto de empezar. Los italianos o ganaban o directamente se iban a la cuarta plaza del grupo.
Un partido vibrante, con dos escuadras al ataque, acabó con un 1-1 al descanso. El Inter seguía fuera. Pero apareció Romelu Lukaku, un toro desatado que entendió que su equipo no se podía despedir de esta manera de Europa. Y cambió todos los titulares que se estaban escribiendo en los diarios deportivos de Italia y de España. Con dos mazazos, el segundo a pase de Achraf Hakimi, mandó al suizo Sommer, pesadilla reciente de Ramos en la selección española, a buscar el esférico al fondo de la red. La emoción persistió hasta el final, con el 2-3 del francés Plea, que incluso anotó un hat trick al borde del minuto 90, que fue milagrosamente anulado por el VAR por fuera de juego posicional de Embolo, una situación similar a la que sufrió el Madrid en Valdebebas ante el Shakhtar con el gol que anularon a Valverde.
El Madrid, a estas horas, sigue vivo en la Champions. Y dependiendo de sí mismo. Increíble escenario pero real. Quizás deberíamos plantearnos seriamente poner un Lukaku (o un Aubameyang o un perfil similar) en nuestras vidas, un jugador que tiene dibujada la portería entre ceja y ceja. Y que anoche nos dio, al menos, 6 días más de vida en esta temporada que sigue transcurriendo para el madridismo como un valle de lágrimas.
