Prosigue la campaña contra Vinícius
Editorial La Galerna
Hola a todos, amigos. Ante la Real, el sábado, Vinícius desafió a la lógica con un gran partido y una jugada antológica sobre la línea de fondo que desembocó en un penalti a nuestro juicio claro, pero la prensa lleva casi 48 horas hablando de que se tiró.
Primero, es mentira. Segundo, es una mentira que sirve para tapar el mérito del jugador, que dibujó un túnel con cola de vaca digno de figurar en los anales de mejores jugadas vistas en la última década en el fútbol mundial.
Siempre es lo mismo con el brasileño, objeto de una campaña de desprestigio como no se ha visto jamás en el balompié patrio, y eso que en ese escenario hemos presenciado despellejes infames a personas insignes como Mourinho o Bale. Lo de Vini es diferente y peor aún, sañudo y miserable por parte de la prensa, las masas en los estadios y las redes sociales. Incalificable todo, con manifestaciones de racismo incluidas, manifestaciones que han sido alentadas por popes de la comunicación que como mínimo han ignorado la necesidad de denuncia.
Coyunturalmente, con todo, la cacería denota ahora una motivación notoriamente feliz: Vini está jugando otra vez muy bien, y la campaña empieza a adquirir el tufo inconfundible de quien mete cizaña como respuesta a un buen momento que inquieta sobremanera. Ya han mordido el polvo varias veces bajo las botas del chico, doblete de Champions incluido, y todo apunta a que se aprestan a volver a hacerlo, los pobres infelices.
As trae a portada precisamente a Vini, acompañado por Valverde y Gonzalo. La primera plana priísta resalta con datos la indudable mejoría no solo de Vini, sino de todo el equipo bajo la batuta de Arbeloa, a pesar de tragos amargos como la eliminación copera o la derrota en Lisboa. Escenario este último al cual retorna mañana la escuadra blanca en el primer acto de su eliminatoria ante los de Mou, con la posibilidad de venganza y “lanzados” en cuanto a juego, como consagra el diario madrileño.
Tal vez “lanzados” sea un adjetivo excesivo, pero es innegable que Arbeloa ha insuflado nuevos ánimos y ha hecho crecer al equipo desde la solidez. Es posible que le veamos perder, pero no parece probable que le veamos conceder un torrente de ocasiones al rival, tal como nos recuerda As que aconteció en Lisboa: doce tiros a puerta encajados en ese choque, por solo siete desde entonces, en total, ante varios rivales.
A todo esto, el Atleti, ese club del que solo se resaltan sus éxitos y no su fracasos, lo que tiene como resultado el que prácticamente no se hable de él, admite señales tan ciclotímicas que esta vez tienen que resaltarlas incluso los amigos de Gil Marín.
Sí la temporada del Madrid os está pareciendo (con razón) una montaña rusa casi inaguantable, mirad al Atleti. Le mete cinco al Betis en Sevilla y, a continuación, el propio Betis le derrota en el Metropolitano. Humilla al club cliente de Negreira (4-0) en Copa y a continuación es humillado por el Rayo. En este sentido, es un equipo tan endeble que se les ve perfectamente capaces de soportar una histórica remontada copera en el Camp Nou. Sucede además que el madridismo ha sido demasiado explícito a la hora de celebrar ese 4-0, y no es descartable que los atléticos hayan tomado nota. No está en el ADN colchonero el hacer felices a los seguidores blancos, ni siquiera tangencialmente.
En la preña cataculé la referencia es Raphinha, que aparece en las fotos con cara de querer degollar a alguien. Hay enojo y nerviosismo en las filas del club cliente de Negreira, y ello a pesar de que ayer se cumplieron tres años desde que todos supimos que se habían comprado el sistema arbitral durante décadas. Deberían relajarse y gozar su impunidad, pero nunca están satisfechos. Consideran que la impunidad les viene de fábrica (no andan en esto desencaminados) y que, por tanto, están en su perfecto derecho de quejarse por una jugada polémica aislada dentro del contexto de una goleada encajada ante el cholismo. Son de lo que no hay. Esta noche juegan en Montilivi, donde a buen seguro vencerán. La liga apunta con claridad meridiana a que el Madrid deberá ganar en el Camp Nou para hacerse con el campeonato.
Hágase.



