¿Qué harías tú?
Pedro Lancha
¿Qué harías tú si en el minuto 72 del pasado partido contra el Barcelona tu madre, tu hijo, tu jefe…, te dijera que debías dejar de verlo porque tenías una misión más importante que llevar a cabo? Probablemente te cabrearías, pero lo harías. Básicamente eso es lo que hizo Vinicius.
Sé que no queda bien discutir en público las decisiones del entrenador y que hay conductas que debe mejorar, pero lo que se está volviendo a montar por el tema Vinícius no tiene justificación. Lo peor de todo es que gran parte de ese ruido se está haciendo dentro de casa. Una vez más, un sector del madridismo, en vez de celebrar que se ganó por fin al Barça y a todo lo que le rodea, andan promoviendo una campaña para que Vinicius deje de jugar en el Real Madrid porque “es un problema”.
Probablemente sean los mismos que el pasado año, casi por estas fechas, se preguntaban por qué el Madrid había fichado a Mbappè. Son esos que cuando Kylian encadenó una serie de fallos y erró un penalti contra el Athletic de Bilbao decían que el que después sería bota de oro esa misma temporada, y hoy en día el jugador más decisivo del mundo, no cabía en la plantilla merengue.
¿No se cansan de ser utilizados? ¿No ven que ese discurso contra cualquier jugador destacable del Real Madrid sólo perjudica al propio Real Madrid? ¿No se dan cuenta de que detrás de estas polémicas siempre están los mismos intereses?
¿No se cansan de ser utilizados? ¿No ven que ese discurso contra cualquier jugador destacable del Real Madrid sólo perjudica al propio Real Madrid? ¿No se dan cuenta de que detrás de estas polémicas siempre están los mismos intereses?
Volviendo al partido del pasado sábado y al tema Vinicius. El otro día leí unas palabras de la filósofa y escritora francesa Madame de Staël. Aunque son del siglo XIX, creo que encajan perfectamente en lo que sucedió en el famoso minuto 72. Están dentro de su ensayo “De la influencia de las pasiones sobre la felicidad de los individuos y de las naciones (1796)”. Y dicen así:
"Nada hay más penoso que el instante que sucede a la emoción: el vacío que deja tras sí causa una mayor infelicidad que la privación misma del objeto cuyo deseo nos excitaba".
Lo más difícil de soportar para un jugador no es haber perdido, sino dejar de jugar. Dicho lo cual, y quedado así explicado desde un punto de vista filosófico lo que le pasó a Vini por la cabeza, cabe decir que, si bien su reacción no estuvo bien (de hecho ya ha pedido perdón), no es motivo para clamar al cielo y pedir su marcha alegando falta de compromiso y profesionalidad. Más que nada porque su partido fue soberbio y porque veinte (mejor dicho, treinta) minutos más tarde ahí estaba él pidiendo la hora desde el banquillo, armado con unas simples chanclas y dispuesto a pelearse con quien fuera que hubiese osado faltar al respeto al Real Madrid.
No sé cuántas veces he escrito ya sobre Vinicius. Siempre lo hago para salir en su defensa. Es imperfecto y de sangre caliente, quizá eso es lo que le convierte en objetivo de tantos ataques. Pero, sin duda, también es lo que hace que la mayoría del madridismo nos neguemos a imaginar una plantilla sin él.
Por favor, sed más inteligentes. No les hagáis el juego.
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