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Opinión·10 de marzo de 2020

Real Madrid en perspectiva

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Pepe Kollins

Perspectiva cortoplacista:

Es la que late en estos momentos con el cadáver de la derrota todavía caliente. El juicio reciente no puede apuntar más que a Zidane. Para empezar porque el propio Zidane se señaló a sí mismo en rueda de prensa, excusando a sus jugadores y cargando con toda la culpa.  “No tengo explicación”, añadió. Lo cual aumentaría todavía más el debe del técnico.

Cuesta entender la alineación que presentó el Real Madrid en el Benito Villamarín. Si se repasan las derrotas del equipo esta temporada hay un denominador común: en casi ninguna de ellas están Valverde y Mendy juntos (solo la del City). Y en muy pocas los dos por separado. Y contra el Betis se prescindió de ambos. Una situación que resulta todavía más incomprensible si atendemos a que la semana que viene no hay más que un partido y por tanto las rotaciones no eran tan necesarias. El equipo podrá descansar.

Por otro lado, Modric no parece disponer de fuelle para jugar en una medular con tres centrocampistas y la presencia de Marcelo ni tan siquiera puede excusarse por su aportación ofensiva. El desequilibrio con el que nos ha causado admiración durante una década también brilla ahora por su ausencia.

Tampoco se comprende qué plus aportaba Lucas Vázquez. Su presencia podía deberse a la de Militao en el lateral. Pero es que, precisamente, Rodrygo, cuando ha jugado, ha ayudado mucho a su par en defensa, aportando además sus dosis de gol y colaborando con solvencia en la elaboración del juego. Un día, despareció de las convocatorias, pero nadie sabe por qué. Terminó en la grada y luego en el Castilla, donde siguió goleando.

Con todo, lo que más encrespó al aficionado blanco anteayer fue la reacción tardía de Zidane a la hora de cambiar un plan que hacía aguas por todos lados – como luego reconoció el mismo ante los periodistas - y que pudo haber costado un par goles ya en el primer cuarto de hora de la segunda parte. El primer cambio, de Marcelo, fue en el minuto 60 y a petición del propio jugador tras notar unas molestias.  El siguiente, el de Mariano, no fue hasta el minuto 70. El de Valverde se demoró hasta el 80.

 

Perspectiva a medio plazo:

Es necesario resaltar que no es cierto que el equipo haya sido un desastre durante toda la temporada. Hasta mediados de enero la evolución había sido muy positiva. Se había consolidado un bloque de nueve jugadores titulares (siempre bailaban dos del medio campo hacia delante) que incluso podría ser diez, si incluimos a una versión de Isco muy mejorada. El malagueño no fue el único “resucitado”. Jugadores como Courtois, Varane, Casemiro o Kroos, que habían ofrecido un rendimiento deplorable el curso pasado, volvieron a ser tops de la mano de Zidane.

Por entonces, El Real Madrid era el equipo menos goleado de Europa y los registros de goles encajados marcaban récords de hace más de treinta años.  El madridista se sentaba a ver el partido con la tranquilidad de a quien le parecía casi imposible que los suyos encajaran un gol. Ningún equipo grande pudo doblegar a este Real Madrid durante ese periodo, en el que superó a todos ellos en sensaciones (PSG, Barça, Atleti, Sevilla o Valencia).

El balance ofensivo no estaba a la altura de lo acostumbrado, pero era lo suficientemente bueno como para resultar competitivos. Benzema se disparaba en la tabla del Pichichi, Rodrygo sorprendía por su olfato a portería, los centrocampistas doblaban las cifras de goles de la temporada anterior y aún se estaba a la espera de la recuperación del jugador franquicia: Eden Hazard.

Ese era la situación del Real Madrid a principios de enero, un panorama que dibujaba un equipo en construcción, con mucho por mejorar, pero con una base buenísima para crecer en el futuro y competir en el presente.

Las rotaciones terminaron con todo.

La cuestión es ¿había posibilidad de no rotar? Todos deseamos que siempre jueguen los mejores, pero la prueba de que eso no es posible es que el rendimiento de muchos de esos 9 o 10 titulares ha terminado por desplomarse, o incluso se han lesionado, precisamente, por jugar mucho. Los dos centrales, los tres centrocampistas o Benzema son un ejemplo. Solo hace falta ver sus últimos partidos para comprobar que no tienen el mismo vigor. ¿Acaso falta de actitud? Pero esa no puede ser la respuesta cuando el que ya no se aguanta es Casemiro, o el propio Benzema que el curso pasado estuvo dando el callo hasta el final. Simplemente, acusan el desgaste.

Lo único que cabe poner en duda es si las rotaciones fueron las adecuadas y en el momento ideal. Pero evitar hacerlas era absolutamente imposible. A no ser que se apostase por una competición en detrimento de otra, un sacrificio difícilmente admisible por parte del madridismo.

 

Perspectiva a largo plazo:

La mirada a largo plazo está relacionada con la planificación. Si el entrenador consiguió fraguar un diez inicial muy competitivo que se derrumbó con las rotaciones es porque la plantilla carece de la profundidad necesaria. Las causas son múltiples.

Una serie de jugadores veteranos no han conseguido recuperar su mejor nivel: Marcelo, Nacho, Lucas, Bale o James. Cada uno con diferentes contextos, pero lo cierto es que, por segundo año consecutivo, se muestran alejados de lo que se supone es un rendimiento apto para un equipo de esta dimensión.

Otro, como Modric, alterna altos y bajos. Cada vez menos buenos partidos y cada vez menos resistencia durante el propio encuentro.

Luego hay fichajes de este verano que han resultado fallidos o al menos por el momento no han convencido a Zidane lo suficiente como para que les otorgue una mínima regularidad. Nos referimos a Jovic y Militao.

Más importante parece la ausencia de un jugador que dé relevo a Casemiro y otro a Carvajal, con la agravante, en este último caso de que se facilitara la salida del lateral suplente, en el mercado invernal, sin ser repuesto.

Mariano y Brahim nunca estuvieron en el plan del técnico francés esta temporada, pero pese a ello no aceptaron salir del Real Madrid.

En definitiva, hablamos de 10 jugadores, que no tienen un rendimiento del todo adecuado y dos posiciones sin cubrir. Casi media plantilla, lo cual condiciona lo suficiente como para no poder sostener un ritmo competitivo en cuanto la necesidad de rotar se hace imperativa.

La conformación de esta plantilla no tiene una única autoría. Algunos casos responden a la voluntad del entrenador, otros a la del club, en ocasiones a la de los propios jugadores que se niegan a salir y los hay incluso que están porque así lo obliga la normativa de cupos.

Conclusión:

Sirva en todo caso esta exposición, para contemplar la idea de que una derrota tiene muchos condicionantes en función de la perspectiva que se adopte.

Mi opinión es que el Real Madrid tiene entre manos una empresa que no resulta sencilla: construir un proyecto nuevo al mismo tiempo que termina otro que fue el causante de la segunda mejor etapa de la historia del club. Y todo ello sin dejar de luchar por los títulos. Han acertado con fichajes del mismo modo que puede que hayan errado con otros. Se ha recuperado el nivel de top de futbolistas venidos a menos, de la misma manera que no se ha conseguido con otros tantos. Cuando el equipo ha estado fresco y completo ha echado en falta mordiente pero también ha presumido de un gran vigor defensivo. Y por último, se ha tenido muy mala suerte con unas lesiones que han afectado durante toda la temporada a jugadores vitales, para empezar al que tendría que ser el líder del proyecto.

Llevar a cabo esta transformación de tal calado no es sencillo. Y en mi opinión se están haciendo más cosas bien que mal. Si bien, el mayor hándicap es haber comenzado con un año de retraso.

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