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Opinión·22 de marzo de 2019

Real Madrid femenino

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Fred Gwynne

El pasado domingo el fútbol femenino volvió a batir un nuevo récord en España. El Atlético de Madrid - Barcelona, con más de 60.000 espectadores abarrotando las gradas del Wanda Metropolitano, superó los 48.121 que asistieron hace un par de meses en San Mamés al partido entre el Athletic y el Atlético.

Hace poco más de diez años este mismo partido congregó a menos de 500 personas, el domingo, con estos 60.739 espectadores se ha superado, exceptuando el partido del Santiago Bernabéu, la asistencia de todos los encuentros disputados por equipos masculinos en Primera División.

El ascenso del fútbol femenino es imparable. Sus partidos se retransmiten, las marcas comerciales empiezan a ver el negocio que hay detrás de todo este crecimiento y muchas niñas ya tienen sus propias estrellas en las que fijarse. Cuando Vero Boquete comenzó junto con su hermano y su padre a practicar fútbol no tenía en mente que algún día pudiese jugar Mundiales, Eurocopas, Champions o Ligas. Hoy, afortunadamente, eso ha cambiado. El fútbol femenino ya goza de cierto prestigio y visibilidad social que favorece, por imitación, su práctica. En los últimos quince años las fichas federativas se han cuadruplicado y en los dos últimos han crecido un 41%.

Este es el tercer artículo que escribo en La Galerna pidiendo al Real Madrid que haga todo lo necesario para impulsar un equipo de fútbol femenino. Desgraciadamente, y a pesar de que Florentino Pérez dijo hace ya dos años que se iban a dar los primeros pasos en la creación de un equipo de fútbol base, me veo obligado a esgrimir una vez más los mismos argumentos. Si alguien del club explicase lo que hemos avanzado desde esas palabras de Florentino, no me vería abocado a volver a escribir el mismo artículo el año que viene.

¿Soy el único madridista al que cuando le preguntan por qué el Real Madrid no tiene un equipo femenino masculla mirando al suelo ridículas excusas?

Mi sobrina, si dispusiese de las aptitudes y del talento necesario, podría jugar la Liga femenina en el Barcelona, el Atlético, el Valencia, el Rayo, la Real Sociedad, el Athletic, el Levante, el Betis, el Sevilla, el Málaga…y la Champions en el PSG, el Barcelona, el Ajax, el Chelsea, la Juve, el Bayern, el Olympique…podría jugar en todos estos equipos, pero no podría jugar en el Real Madrid.

Una socia del Madrid puede ir al campo, animar, montar una peña, visitar el Museo, ser compromisaria y, si cumple las condiciones estipuladas, disputarle la Presidencia a Florentino Pérez. Puede hacer exactamente todo lo que hacen los socios del Madrid. Todo, MENOS JUGAR A FÚTBOL EN SU EQUIPO.

Cuando pregunto cuáles son los motivos para que una mujer pueda ser presidenta del Real Madrid pero no pueda jugar en el equipo del que es socia y aficionada, la mayoría de las respuestas suelen comenzar por un “yo quiero…”.

Yo quiero jugar: al curling, al waterpolo, a la petanca, a la petanca, a la petanca, en el Perfumerías Avenida, en los Patriots, los Yankees, los Lakers… y terminar con un “pero no puedo”.

La petanca es muy socorrida, es más, antes de seguir adelante con el resto de excusas, he de confesarles que la petanca es, con diferencia, el juego mayoritariamente elegido por los que se oponen a crear una sección femenina. ¿Qué tendrá la petanca para suscitar tal adhesión? ¿Tiene la petanca alguna oculta metáfora machista que se me escapa?

 

-Yo quiero ser astronauta de la Seat.

 

De entre todas las que me han espetado esta me gusta especialmente. La división astronáutica de la Seat es la mejor del mundo. ¿Quién no ha soñado de niño con conquistar la luna tripulando un Seat 127?

 

También suele aparecer “La vida es dura”, así, como concepto, “La vida es dura”. Resignación.

-Sobrina, ven, siéntate, te tengo que decir una cosa. ¿Recuerdas que me contaste que querías jugar en el Real Madrid?

-Sí.

-Pues lo siento, no va a poder ser.

-¿Por?

-La vida es dura, cariño, la vida es dura.

 

Hay respuestas para todos los gustos. Las hay inteligentes, lúcidas, divertidas, con buena fe, sensatas y descacharrantes. Gente educada con la que, aunque no estés de acuerdo, te irías a tomar unos vinos para intentar convencerlos o ser convencido. Desgraciadamente también aparece la respuesta que me confirma que detrás de esta negativa, de esta resistencia a la creación de un equipo femenino, lo principal que subyace es un machismo desbordante:

 

-No nos sale de los huevos montar un equipo femenino. ¡A mamar!

 

En este tipo de respuestas he de reconocer (aunque me cueste expresarlo por educación) que no se andan por las ramas. O sí.

Muchos aducen el aspecto monetario, la dificultad de sostener una sección abocada al fracaso económico, para no crear un Real Madrid femenino. No tienen ni idea de cuál es el presupuesto de una sección como esta, pero antes de crearla ya la administran con celo. Eso sí, en multitud de ocasiones, estos mismos, entre partida y partida del FIFA, me recuerdan que el Real Madrid tiene que gastarse este verano 500 millones en renovar la plantilla.

Clubs como el Albacete, Huelva, Levante, Tenerife o Logroño   tienen equipos en primera división, pero el Real Madrid, que sostiene una sección de baloncesto o un canal televisivo, deficitarios, con cuyo coste se podría pagar, en cada caso, 10 o 15 veces el mayor presupuesto de la Liga femenina española, no puede tenerlo porque invertir dos o tres millones de euros al año en crear un equipo femenino puede hundir la economía del Club.

Hace poco leí que el Barcelona era, gracias al patrocinio en exclusiva de una empresa norteamericana, país donde el fútbol femenino ya tiene un gran arraigo, la única sección rentable. Ni el baloncesto, ni el hockey, ni el fútbol sala, ni el balonmano, el fútbol femenino es el único que cubre todos los gastos y convierte la sección en autosuficiente.

Es cierto que muchos periodistas, cada vez que aparece este asunto en cualquier medio de comunicación (algo que sucede cada vez con más frecuencia, lo que confirma el ascenso del fútbol femenino), aprovechan la coyuntura para atacar al Real Madrid. Estas críticas son la coartada perfecta para que muchos aficionados, hartos ya de que cierta parte del periodismo maltrate al club, se inmiscuya en sus decisiones o marque su agenda, se opongan a la creación de una sección femenina. El problema detrás de esta negativa, al menos el que yo detecto, es que sí, puedes darte el gustazo de decir: ahí os quedáis, meteos el fútbol femenino por donde os quepa, pero las perjudicadas por este despecho seguirán siendo las mujeres. Tu cabreo lo pagan ELLAS.

La grandeza del Real Madrid, la universalidad del Club (algo de lo que Florentino siempre hace gala en todos sus discursos) tiene que estar muy por encima de estas críticas. La exigencia viene de nuestra propia historia y de nuestro buen hacer. El Madrid, un equipo pionero en tantos y tantos aspectos, debería tener un equipo femenino porque su universalidad, concepto que también incluye a las mujeres, así lo reclama.

Hace no tantos años este mismo medio, La Galerna, apenas hubiese contado entre sus lectores con mujeres. Hoy cerca del 45% de nuestros seguidores son féminas. Con la práctica del fútbol femenino va a pasar algo igual. Tengo la impresión de que el Real Madrid es el loco del chiste que va por la autopista en sentido contrario pensando que es el único que va en la dirección correcta. El Madrid no puede dejar pasar este tren. Hoy los equipos femeninos empiezan a tener portadas, visibilidad, publicidad, premios, patrocinadores, televisión, estrellas. Sí, es verdad, en comparación con el fútbol masculino todavía es algo minoritario, pero también es cierto que llenar un gran estadio era algo impensable hace un par de años. El proceso ha comenzado y nosotros seguimos anclados en el pasado, buscando excusas peregrinas, mirando ese tren como las vacas: impasibles, sin mover un músculo.

No solo es el aspecto deportivo, es la imagen, es el mercado. Tú mismo lo estás restringiendo: ¿Cuentas con miles y miles de mujeres para consumir tus productos, comprar tus camisetas, pagar entradas, cuotas… y no cuentas con ellas para jugar al fútbol en SU EQUIPO?

El Madrid vive de la sociedad en su globalidad, no solo de los socios, ni de los que van al campo. Y si le da la espalda a la mitad de esa sociedad, tarde o temprano se va a meter en un grave problema.

Llámame, Floren, llámame. Me tienes abandonado. Hablemos de economía. ¿Tienes por ahí un par de milloncejos sueltos?

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