Reivindicación de Ceballos
Ramón Álvarez de Mon
La primera vez que vi jugar a Dani Ceballos recuerdo perfectamente la sensación que me causó. Mi interés en el partido estaba centrado principalmente en ver la evolución de Asensio, que en esas categorías inferiores destacaba sobradamente, pero mi vista se acabó yendo a ese centrocampista que conseguía que se jugase a lo que le daba la gana. Desbordada personalidad y no rehuía ni el contacto ni la cabriola cuando ésta era procedente.
Su evolución continuó en línea progresiva en el Betis. Con sus más y sus menos, Dani, a sus veinte años, impartió varias exhibiciones ante el Barcelona y Atlético. El jugador andaluz parecía mostrar su mejor versión cuando más difícil resultaba la tarea y afortunadamente ello no resultó indiferente para un Madrid que se lanzó a por él. Su fichaje no resultó nada sencillo puesto que el Barcelona también anhelaba a un chaval que les había plantado cara como si de un veterano se tratase, pero finalmente Dani se decidió por el color blanco pese a que, sobre el papel, los minutos se vendían mucho más caros en Chamartín, con un centro del campo en el que hasta el mismo Francisco Alarcón no tenía la titularidad garantizada.
La primera temporada, a nivel individual, le dejó más sinsabores que gozos a Ceballos. A pesar de protagonizar un doblete en Vitoria, fue desapareciendo del campo paulatinamente y la mala marcha del equipo en Copa le privó de un escaparate idóneo en el que reivindicarse. Él tomó la decisión madura de redoblar el trabajo físico, puesto que no se podía permitir llegar a la pretemporada siguiente en desventaja fruto de la inactividad y la desgana. La salida de Zidane le abrió el panorama, puesto que el francés no había contado demasiado con él.
Pese a la mala temporada del equipo, uno de los jugadores que ha mostrado un futuro esperanzador es Dani Ceballos. Tanto en la Selección como en el Madrid, Dani ha demostrado personalidad y calidad. Tras su engañosa constitución se esconde un físico muy propicio para jugar en un centro del campo de equipo grande. Ceballos tiene motor, está en continuo movimiento tanto para robar el balón como para ofrecerse a sus compañeros. Igual que Isco, nunca rehúye el contacto con el esférico. El mayor punto de mejora lo tiene Dani cerca del área. Extraña las pocas veces que intenta el disparo teniendo en cuenta que no se le da nada mal esa suerte. También debe mejorar en la elección en los últimos metros. Allí es donde se le pone la guinda al pastel, pero reúne las condiciones necesarias para que pronto empiece a producir también en esa faceta.
Las comparaciones son odiosas y los tiempos cada vez más impacientes, pero los que dudan de Ceballos no hacen la mirada retrospectiva de los Modric, Isco, Iniesta, Xavi, etc. a la misma edad. El de Utrera aún es muy joven y es de sobra conocido que los gestores del juego empiezan a acercarse a su plenitud a partir de los 27, 28 años. Igual que Llorente, el caso de Ceballos servirá para poner a prueba la flexibilidad mental de Zidane. Ambos son de las pocas noticias buenas que ha traído la temporada y por ello merecen la oportunidad de confirmarlo la que viene. Seguro estoy de que el francés habrá tomado nota. Igual de seguro de que el Madrid tiene ya en su plantilla al jugador que permitirá llorar menos en el futuro a Luka Modric.