Renovar a Ramos
Ramón Álvarez de Mon
Desde el 1 de enero del año recién inaugurado, Sergio Ramos puede comprometerse libremente con cualquier equipo que desee. De hecho, sería absolutamente legítimo que lo hiciera, puesto que una lesión grave le podría privar de su último gran contrato, ese que doy por hecho que está deseando firmar con el Real Madrid. También el club madridista estará por la labor de asegurarse la presencia de su capitán para el siguiente curso, pero mientras un ojo está puesto en ese objetivo, el otro mira con cautela las cuentas del club y la incertidumbre de lo que será un ejercicio 2021/2022 del que aún no podemos prever nada. Porque más que nunca el binomio económico-deportivo hay que analizarlo de manera integrada y conjunta. Resulta sencillo decir que el Madrid debe renovar sí o sí a Ramos, siempre y cuando uno no tenga asignada la responsabilidad de gestionar el patrimonio del Club y cuadrar sus cuentas al tiempo que su afición le exige caras nuevas.
Desde un punto de vista deportivo, la vigencia de Sergio Ramos es indiscutible. El camero es fundamental en un equipo que pierde el 80% de sus últimos partidos en Champions sin su capitán en la zaga. Como defensa, sus cualidades están más que demostradas, además resulta fundamental en la salida del balón y es un baluarte a nivel emocional dentro del equipo. La ascendencia de Ramos sobre el grupo resulta evidente y casi siempre repercute de forma muy positiva en el colectivo. A sus 34 años, ha quedado más que demostrada la profesionalidad de Sergio, que luce un cuerpo propio de alguien que vive entregado a su profesión. Sus escasas lesiones se cuentan con los dedos de una mano y su declive deportivo todavía no parece cercano, ya que Ramos ha sabido ir integrando en su juego una pérdida evidente de velocidad aumentando su nivel de sabiduría. Si Zidane le pone a Ramos un Mendy en la izquierda, bien puede asegurar un par de años más de gran rendimiento.
Sin embargo, todas estas condiciones a favor tienen un límite de precio que quien escribe no sabe determinar, pero que seguro que los que llevan las cuentas sí están tratando de dilucidar. Todo parece indicar que Luka Modric y Lucas Vázquez, en la misma situación contractual que Ramos, pronto renovarán a la baja. Sus casos no atienden a una bajada de rendimiento puesto que claramente están al alza, sino a una realidad económica de la que nadie puede escapar: ahora mismo no hay dinero. La industria del fútbol está sufriendo un daño cuya fecha límite aún no está determinada en el calendario y esta deflación inevitablemente debe trasladarse al eslabón más privilegiado, el de los futbolistas de élite.
Al margen de los desatinos mediáticos provocados por el entorno de Ramos o la torpeza del Madrid por no gestionar este asunto de una manera más cálida, mi sensación es que Sergio Ramos renovará con el Real Madrid y el acuerdo se concretará cuando el defensa y Florentino Pérez se sienten a hablar como han hecho en otras ocasiones. Será un acierto deportivo y espero que no sea un exceso económico, pero se solucionará y descansaremos durante al menos un año y medio. Con independencia de esto, el Real Madrid deberá seguir moviéndose para dejar de depender de esta manera de un defensa que está cerca de su final. Con David Alaba, la oportunidad no puede ser más ideal.
Fotografías: Getty Images.
