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Opinión·10 de julio de 2018

Se va Cristiano: adiós, leyenda

A

Antonino De Mora

Quizá sea porque nunca me gustaron las despedidas o, a lo mejor, porque mi orgullo me impide mostrar algún atisbo de sentimentalismo en los momentos que más necesitan de ello. Le contesté a Arancha Rodríguez este martes en Twitter que si el Madrid había superado la despedida de Raúl, Roberto Carlos, Zidane o Hierro, la de Casillas, Redondo, Ronaldo Nazario o Figo, la del Buitre, Puskas y hasta la del mismísimo Di Stéfano, a buen seguro que superaría la que, creo, es la más dura de todas las que este club ha vivido en su historia: la de Cristiano Ronaldo.

Y no me cabe duda de que así será.

Sin embargo, después de comentar esto con la periodista de COPE, otro tuitero me pedía opinión sobre qué jugador había que traer ahora para sustituir a Cristiano y, probablemente, fue ahí cuando mi absoluta admiración por el portugués y la pena mayúscula que su marcha me produce, me hizo sincerarme por completo: “Jamás volveremos a ver a otro Cristiano, ni nuestros hijos tampoco. Ahora hay que hacer un equipo sólido que aspire a minimizar lo que él solito deja de aportar al club, que es muchísimo”. Y ahí también estoy absolutamente convencido de que llevo razón.

Se marcha el mejor jugador de la historia reciente del Real Madrid y, bajo mi punto de vista, el mejor delantero de la historia del fútbol mundial. Deja el club más grande del planeta el jugador más grande que existe y lo hace por más dinero que costó, nueve años después, con cuatro balones de oro, cuatro Copas de Europa, ciento veinte asistencias y cuatrocientos cincuenta y un goles. Más que cualquier otro porque, no tengan ninguna duda, no ha habido otro igual.

Se marcha un genio del balón con el instinto goleador más feroz que ha existido y, estoy seguro, jamás volverá a existir. Se va del Real Madrid un animal competitivo que siempre quiso más y que entendió que en este club el ayer ya no importa y que únicamente el hoy es lo que marca la agenda. Deja la entidad más importante del panorama deportivo un profesional intachable y el hombre sobre quien se ha cimentado un equipo de leyenda. Decimos adiós a un jugador irrepetible que, sin embargo, creo que se equivoca marchándose por la sencilla razón de que quien aspira a ser el mejor jugador del planeta jamás debe conformarse con algo que no sea jugar en el mejor equipo del universo.

En el fichaje de Cristiano todos ganan y todos pierden, por muy difícil que eso parezca. La Juventus se lleva a un jugador descomunal, pero paga por él ciento y pico millones de euros a sus treinta y cuatro años de edad. El Madrid recibe más de lo que pagó hace diez años por un tipo sobradamente amortizado, pero deja escapar a un emblema del club que le aseguraba una cifra no menor de cuarenta goles por temporada. Y Cristiano gana más dinero, más protagonismo y la posibilidad de conquistar un nuevo país tras hacerlo con Inglaterra y España, sabiendo, eso sí, que se marcha de la mesa del rey de reyes para sentarse en la de un príncipe italiano que aspira, con mucha suerte, a ganar la tercera Copa de Europa de su historia.

en el fichaje de cristiano todos ganan y todos pierden

Y a nosotros, los madridistas, sólo nos queda, como reza el párrafo que abre esta despedida amarga, llorar la marcha del que ha sido buque insignia de una de las mejores plantillas de la historia y agradecerle fervientemente todos los servicios prestados. Nos queda el orgullo de haber visto jugar a Ronaldo y el placer de volver a visionar todos sus goles: aquel de cabeza en la final de Copa, ese otro en el Camp Nou tras asistencia de Ozil, los dos a la Juve en la final de Cardiff, la maravillosa chilena en Turín… y tantos y tantos más.

Siempre quedará hueco en nuestros corazones para el mejor que nuestra generación ha visto y, tristemente también, siempre nos quedará la duda de saber hasta dónde podría haber llegado si su terquedad y su prepotencia no le hubiesen llevado lejos de aquí. Y a todos los que me leen llenos de congoja y melancolía porque CR7 deja el club, déjenme recordarles lo que todos ustedes ya saben: no hay nada ni nadie más grande que el Real Madrid. Así que no teman ni miren al futuro con recelo porque sin Cristiano seguiremos siendo los mejores como venimos siendo desde hace más de un siglo.

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