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Crónicas·1 de diciembre de 2020

Shakhtar Donetsk, 2 - Real Madrid, 0: La Europa League guiña el ojo

J

Jesús Bengoechea

Saltó el Madrid con un once enormemente ofensivo que ya en los primeros minutos anunció su vocación vertical con incursiones eléctricas de Rodrygo y un balón al palo con el que Asensio arruinó una buena asistencia de Benzema. El Madrid mandaba en el partido con el buen hacer de Modric, Ødegaard y un combinativo Karim, lo que a los 10 minutos desembocaría en otra buena ocasión del francés. Zidane parece empeñado en dar galones a Ødegaard, y el 4-2-3-1 se antoja no solo el primer sistema que viene a la mente de cualquier aficionado al fútbol de verdadera enjundia, sino el que más beneficia a la presencia del noruego, que destacaba en labores de presión atacante y jugaba el balón con criterio cuando entraba en contacto con él.

El dominio correspondía el Madrid, pero tras el comienzo la gelidez ambiental permeó los conductos del juego blanco. Asensio jugaba en tierra de nadie y, lo que es peor, hacia méritos para empadronarse en ella. “El sistema nos dice que usted ya está en el censo, señor”, le dijo un funcionario. Nacho remataba inocentemente un córner y quedaba lejos de hacerse perdonar el error anterior que casi le cuesta la expulsión a Varane. Empeñado en contradecir al funcionario, Asensio obligaba a renglón seguido a intervenir al portero ucraniano. Su (esta vez) buen remate fue fruto de una gran pared con Ødegaard.

El Madrid comenzó el segundo tiempo tan mandón como impreciso, obligando a Courtois a salir con fortuna a los pies de Taison. Fue el anticipo del desastre. Un contragolpe aparentemente inocente fue convertido por Varane en gol del de Dentinho. ¿Fue un exceso de vista? ¿Un exceso de confianza? ¿Un alarmante apunte de continuidad en el declive imprevisto de un defensa maravilloso? Son absolutamente inaceptables los regalos en defensa que está haciendo el Madrid, con el francés en cabeza de la macabra tendencia.

La denigrante jugada dejó KO a los de Zidane. En los minutos siguientes, los brasoucranianos se vinieron arriba, crecidos ante el marasmo de los vikingos, acentuado a su vez por la inacción de Zidane. Los minutos pasaban sin que el aparente estado de shock de los del marsellés (y del propio marsellés) amainaran. Finalmente, cuando ya se cumplía el minuto 77, Zidane decidió jugársela con Isco, Mariano y Vinicius. A pesar de que este último pareció agitar un poco el panorama, fue Solomon quien culminó un contragolpe con un gran disparo lejano que coloca al Real Madrid al borde del escarnio de caer en fase de grupos, a expensas de lo que haga el Borussia en el siguiente partido, más allá de los dominios de este humilde y doliente cronista de este partido que ojalá fuera una excepción en este camino aciago e incomprensible.

 

Fotografías Getty Images.

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