Son tus perjúmenes, Setién
John Falstaff
Yo oigo el nombre de Setién y me vengo arriba. Se me levanta el espíritu y se me pone la moral en posición de firmes. Son tus perjúmenes, Setién, los que me suliveyan. Setién es un regocijo con aroma a leche recién ordeñada, un gaudeamus igitur en las verdes praderas, un alborozo venido del norte a lomos del jogo bonito manque pierda. Setién es la alegría de la huerta y del establo, la del cateto y de la hipotenusa, la de todo el barcelonismo y también la mía. Setién, seráfico heraldo, ha llegado enviado del cielo, y ahí lo tienen guardando celosamente las esencias e impermeable a la dictadura del resultado, que ya se sabe que tiende a ser un impostor cuando pierde el Barcelona.
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