Szymon Marciniak en el Atalanta, 2 - Real Madrid, 3
Alberto Cosín
Arbitró el polaco Szymon Marciniak. En el VAR estuvo su compatriota Tomasz Kwiatkowski.
Caserito, caserito, como suele ser habitual en el polaco. Se le vio la tendencia en un par de jugadas. Una falta a Mbappé en el mediocampo que no señaló y provocó una contra de la Atalanta y, luego, una patada a Vínicius en el pico del área en la que no pitó nada.
El penalti de Tchouaméni a Kolasinac en el 46' fue poca cosa, pero el francés toca la lateral en la espinilla y hace que tropiece. La amarilla al central merengue fue exagerada.
En la segunda parte se olvidó de sacar varias tarjetas, pero no una esperpéntica a Lucas. El gallego se llevó un golpe, lo levantan de malas maneras (Kossounou, que también fue amonestado) y encima vio la amarilla. El polaco, del que todos recordamos su indigno arbitraje en la final del último Mundial, demostró que es un tarugo de categoría.
Marciniak, MAL.
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