Archivo·21 de enero de 2026
Temblad, malditos
E
Editorial La Galerna
Gran partido de Champions ayer en el Bernabéu, amigos. Por fin.Sin embargo, no me parecen justas la notas de la crónica de Atenea Johansson. Poner a Valverde, Güler, Mastantuono y Bellingham al mismo nivel que a Vini le sitúa en el grupo de los primeros de la clase, pero Vini es otra cosa. Vini es el Albert Einstein de su clase de secundaria, escuchando a lo lejos a su profesor de matemáticas llamarle "perro perezoso" mientras él pensaba en el espacio, el tiempo y la gravedad.
Vini mereció sobradamente una Matrícula de Honor. Después de volver a ser el centro de las iras de la mayoría de aficiones en todos los estadios de España, de los grandes medios deportivos escritos, radios y televisiones, de la antipatía visceral de columnistas, opinadores e influencers antimadridistas, la guinda fue soportar noventa minutos de animadversión en tu propio estadio hace tres días. Pues bien, el tío se casca un partido como el de anoche, gol y tres asistencias, una de ellas sin Kehrer (enorme, Paquito). Vimos un Vini concentrado, maduro (está aprendiendo a no encarar siempre), letal. Me alegro por él como si fuera de mi familia.
Mbappé tiene un talento sobrehumano. Otra Matrícula de Honor. No necesita nada. Cuando no hay más remedio se fabrica él solo las oportunidades. Si ya la pelota le llega en condiciones, él se encarga de ir al espacio, de la posición del cuerpo, del ángulo de la pierna, la rodilla, el tobillo. La velocidad neuronal para hacer todo como en la Playstation es por lo que mereció la pena esperarle. Reconozcámoslo de una vez.
Valverde, Bellingham, Camavinga, por fin hicieron kilómetros con sentido. Güler pareció querer la batuta esta vez, puso un par de balones de muchos quilates; Huijsen mostró todavía algunas dudas, pero pudimos advertir que alguien le ha convencido de que debe repetir todas las veces que quiera esa zancada en la salida del balón y plantarse en el centro del campo con la cabeza siempre arriba. Mastantuono era mi apuesta personal. No sé, tenía el pálpito de que sería su día. Gran partido de Franco. No hablaré de Tchouameni. No hace falta. Siempre sobrio y regular en un equipo muy necesitado de referencias. Asencio, tocado, cumplió. Para Courtois fue un día más en la oficina, con intervenciones de mucho mérito.
Más buenas noticias de ayer: no se les había olvidado jugar ni buscaron un mediocentro desorientados, lo único que les faltaba era actitud, motivación, ambición. Difícil de entender, pero yo tampoco puedo ponerme en el lugar de uno de estos chavales. Nadie puede. Pedíamos ganas, orden, juego, a gritos, y probablemente ellos nos miraban como las vacas miran el horizonte. Nadie se explica qué faltaba. Va a resultar que el sargento de Mourinho es más empático y domina más las soft skills que el alumno de Guardiola... El fútbol es un misterio. Siempre se dijo que en el Real Madrid sólo funcionan los entrenadores de guante blanco. Los de la saga de Luis Molowny: "salgan ahí y jueguen". Ni Xabi ni Arbeloa parecían de esos. Un inteligente estratega y un espartano. No conozco a ninguno de los dos para hablar de su personalidad, pero ya es un hecho constatable que Arbeloa ha conectado con el vestuario en una semana y que Xabi no lo consiguió en seis meses.
Esta plantilla tal vez no necesite pizarra, ni vídeos, ni charlas tácticas, ni orden. Tal vez sólo necesite darle el balón a Vini, que Asencio mande pelotazos, que Huijsen tire para adelante cuando recupere la pelota, decirle a Mbappé que la espere en donde quiera y al resto que corran detrás del rival que lleve el balón. Ceballos ha recuperado hoy dos pelotas que diez segundos después yacían en la portería rival. Creo que nunca será un equipo de autor ni necesitará un estilo. Hay tal acumulación de talento que cuando los jugadores estén sanos y tengan ganas de jugar, serán imparables. Hoy podrían habernos puesto delante al todopoderoso Barcelona de Flick, al City de Pep, a la Alemania de Beckenbauer o a la Holanda de Cruyff. Sinceramente, pienso que habríamos arrollado a cualquiera. La motivación, tal vez la rebeldía. Ojalá hayan despertado del larguísimo y deprimente letargo.
La indolencia, la apatía, la pasividad que nos ha tenido mascullando improperios (a mí también) y rumiando sobre ventas desde hace un año largo, puede diluirse como un azucarillo para darle otra vez la razón a la inoperante, errática, nefasta, enloquecida dirección deportiva del club, en manos de José Ángel Sánchez, según dicen asesorado por Juni Calafat y por el propio Florentino, a quien nunca le gustaron los defensas ni los entrenadores. Él sólo cree en el talento. No nos ha ido tan mal durante los últimos veinte años, sólo hemos sufrido los dos últimos, en medio de un violento cambio generacional.
Después de tanta crítica, de ríos de tinta y horas de radio, televisión, vídeos... no es sensato pensar que una plantilla cogida con pinzas, que un once hipertrofiado, con dos centrocampistas jugando de laterales, sin centrales sanos, con mediapuntas jugando de mediocentros y con los dos mejores extremos izquierdos del mundo "estorbándose" en el once, pueda llegar lejos. Pero tenemos que creer a nuestros propios ojos. La sensatez y el Real Madrid a veces no caben en la misma frase.
También les digo que la suerte, como la victoria, es una mujer bellísima que se va siempre con el más guapo, con el más canalla o con el que más confía en salir con ella de la mano: los delanteros rivales fueron madres. Nuestra defensa, circense por momentos. Nos pudieron caer dos o tres goles y no habría sido injusto. Pero la pegada... ay, la pegada... Cuando tienes a Mike Tyson enfrente de nada te sirve correr o taparte, no hay dónde esconderse en el cuadrilátero, te irás a la lona pensando que no pudiste hacer más que caer con todos los dientes dentro de la boca.
Ganar. Necesitamos encadenar dos o tres victorias más. Mantener el fuego, la rabia, lo que fuera que faltase los últimos meses, que por cierto no era Pintus, ni que Bellingham dejara de cerrar bares. Corrieron como perros y Jude celebró su gol con media botella de Moet Chandon sobre el césped, a la salud de sus haters y a la nuestra. Bravo, Jude.








