THE GAMBLER
Federico Garcia "Lurker"
Alivio. Como el que se siente cuando el vecino deja de usar la taladradora el sábado por la mañana, o cuando la orquesta termina su actuación en la plaza del pueblo (a las 5 de la madrugada) después de habernos regalado los tímpanos con Paquito el chocolatero, el chacachá del tren y otros hits intemporales. Un alivio cercano al puro placer es lo que mejor describe mi ánimo (y creo que el de más de uno) tras el cierre de la temporada de fichajes.
No es que nos vayamos a librar de oír y leer mil estupideces acerca del fútbol, de los futbolistas, de los clubes y de lo que les rodea, pero al menos no estaremos todo el santo día con la monserga de si Neymar viene o va, si Pogba se queda o se marcha, si hay trueque de Fulano por Mengano o si la oferta de los de acá es menor que la que realizan los de allá. Todo ello sin más fundamento que la teoría del flogisto, naturalmente.
Existen, gracias a Dios, tratamientos paliativos. Yo he recurrido esencialmente a tres: la lectura, la ingesta moderada (o no) de cerveza fresca y la música. Inesperadamente, un viejo tema de Kenny Rogers vino a explicar el tinglado en apenas tres minutos, a través de los consejos que el narrador escucha de un veterano jugador, a cambio de un trago de qüisqui.
El tahúr empieza por decirle al aprendiz que “You’ve got to know when to hold them, know when to fold them”. Acaba de descubrir el agua caliente: hay que saber cuándo quedarte con un jugador y cuándo descartarlo; se dice fácil, porque los naipes no se agarran a tus dedos, pero ¿cómo se deshace uno de una Q o de una K, pongamos un Marcelo o un Ramos si ellos no quieren? ¿Cuándo es el momento de desprenderse de Bale, de James o de Modric? Y además ¿serán esas las cartas que hay que cambiar o las que hay que conservar?
ESPACIO PUBLICITARIO
Post Article - 728x90
