Una Champions peligrosamente preparada
Editorial La Galerna
Buenos días. Noche de Champions en el Bernabéu. Máxima concentración. Será difícil, toda vez que los ecos de la sufrida clasificación anoche de nuestros rivales colchoneros resuenan en cada recoveco de la piel de toro. Los trovadores afinan sus liras, los bardos entonan sus odas, los literatos, exuberantes, mojan sus plumas de ganso en tinta estilográfica. Resulta curioso precisamente cómo en el caso indio, el estilo –dichoso estilo- el cholismo –dichoso cholismo- queda subyugado por el bilardismo más genuinamente resultadista. Ya saben, písalo, písalo, los de colorado son los nuestros, máxima balompédica de la que Diego Pablo es alumno aventajado. Con tanto quórum en torno a su figura, da gusto romper a aplaudir a este Atleti navajero liderado por un Cholo Sentado que acaba los partidos fumando en pipa. Porque aplaudir a este Atleti es llamarse Bodhi y subirse a la ola enmascarado después de saquear un banco. Por el contrario, anoche el atraco aconteció en tierras bávaras, con Rummenigge estafado, un gol decisivo en fuera de juego y una falta fuera del área convertida en penalti.
Nosotros lo intentamos queridos galernautas, subimos al máximo el volumen de nuestro sonotone e introdujimos embudos amplificadores a través de nuestras trompas de Eustaquio… pero no escuchamos nada. Fuera porque se avecinara un recital de música lírica que habrá de acompañar a este Atlético de Madrid recién llegado a la Champions League hasta la final de Milán, sea por el coro de mariachis periodistas prestos a inclinar la cabeza ante el Faraón colchonero, el caso es que no pudimos escuchar a Simeone entonar los chismes que avalan su larga trayectoria como cuentacuentos. Anoche, el Cholo no habló de presupuestos ni de Ligas peligrosamente preparadas en la medida en que fue un colegiado turco quien se la preparó bonita al Bayern. Asimismo, Diego Pablo olvidó mencionar la parábola del Robin Hood colchonero, aquella que narra la epopeya de un equipo que empezaba a molestar a alguno en Europa, zarandeado por oscuros y difusos poderes fácticos como si de un grande del fútbol continental se tratara. Como si detentara dos Copas de Europa, vaya. Como si fuera el Nottingham Forest, en definitiva. Como si no hubiera necesitado una tanda de penaltis para eliminar al PSV.
Porque es ese y no otro el relato con el que nos quieren lobotomizar, queridos galernautas. Al parecer la historia debe una Champions al Atleti de la misma manera que Manolete algún día aspirará al Premio Pulitzer. Así las cosas, hoy, cual diligentes mayordomos efectuamos la prueba del algodón madridista sobre las portadas de la Central Lechera y comprobamos que el resultado dista eones de la pureza blanca: el desdichado algodón resulta un pegote grasiento del que se desprenden churretes que evocan los acuosos litros de gomina que reposan en la testa del Cholo. De Los Vengadores del rinconcito a Los Increíbles de la meseta sólo nos faltan Los 4 Fantásticos o Alaska y los Pegamoides por leer en los titulares de las primeras planas.
Así como vemos a Ouija Today abrazar alborozado el cholismo, observamos cómo The Hernia Chronicle se ve despojado de su careta como un anodino Stanley Ipkiss desprovisto de La Máscara que le permitía sacudir maracas con soltura al grito de Hey, Pachuco.
Con su Atleti “de leyenda” –una Copa, una Liga y una UEFA- As se sube al carro rociero atlético como lo hiciera Cachuli junto a la Pantoja en sus buenos tiempos, que para eso el colchonero hunde sus raíces en Marbella como Don Jesús Gil y Gil se sumergía en el jacuzzi. Por si hubiera alguna duda, rescatamos el enésimo mensaje entre líneas del bueno de Freddy Relaño desde su púlpito. Oye, que dice Freddy que "media final madrileña en el bote", pero que falta la otra mitad "pero –oiga- la mitad difícil de verdad era esta, y se logró". Gracias, Freddy.
A otro que se le ve ya tanto el plumero como a un pavo real desmelenado es a Marca. De un tiempo a esta parte hemos pataleado por su insoportable equidistancia a la hora de confeccionar portadas tales día como hoy en los que la actualidad aglutina al clasificado y al por clasificar. Hemos visto primeras planas tiradas con escuadra y cartabón, prácticamente simétricas, en las que la azotea se dedica al clasificado y el sótano al por clasificar. Vean la del día de la remontada ante el Wolfsburgo, vean.
Estamos por tanto ante un equilibrio cuasiperfecto, una proporción ideal, una dimensión aúrea, que sin embargo hoy estalla en mil pedazos como si Neptuno nos insertara cual vulgares besugos con su tridente. Hoy Marca dedica un tercio -y gracias- al encuentro que enfrenta al Real Madrid con el Manchester City camino de la Undécima. A lo mejor resulta que la ocasión lo merece y no nos hemos dado cuenta. A lo mejor resulta que tienen que pasar otros 42 largos años para que el Atleti vuelva a enfrentarse al Bayern de Múnich.

Los que están pasando una semana digna de una residencia de ancianos son nuestros amics del rinconcito, que huérfanos de Pep –incluso- se agarran a cualquier listón de madera que les evite fenecer cual Di Caprios entre los restos del naufragio europeo. Para escurrir el bulto, Mundo Deportivo es del Atleti y Sport se refugia en el manido "fútbol es así". Se les agotan las alternativas para poesía y prosa en estas largas semanas europeas y recurren a lo primero que pillan. La pizza talismán del Leicester que nos presenta el diario de Godó, Grande de España, es un buen ejemplo de ello. Pizza que no se la comen ni las Tortugas Ninja, por cierto.
El asunto pasa porque Sant Pep Guardiola de Santpedor, el gurú del barcelonismo en el exilio, ha ganado el triplete: tres años consecutivos eliminado en Europa por Real Madrid, Barcelona y Atleti. Con su altanería habitual, Herr Pep nos recordará que ha ganado todas las Bundesligas habidas y por haber, cuando ganar Bundesligas con el Bayern es como ganar con la Roja en Islas Feroe. Qué fue de aquel fiero Bayern que hoy nos pretenden vender algunos cronistas. Pep, es cierto, ha obrado el milagro y ha convertido a un bávaro bebedor de cerveza y engullidor de bratwurst en el Oktoberfest en un burgués aficionado a la deconstrucción de calçot en El Bulli. Lo chungo es ganar orejonas con Deco, Maniche y Carvalho como pilares del equipo como hacen otros entrenadores que miccionan pipí en lugar de Eau de Pep.
Sea como fuere, éste es el portanáisis de La Galerna, y como tal debemos comentar las portadas, queridos galernautas. Pero que esto no nos distraiga. Nuestro envite de esta noche en el Bernabéu exige concentración máxima y nada ni nadie debe despistarnos de nuestro objetivo: la Undécima.
Sí, la Undécima. Eso sí que es épica auténtica.
Y hoy podemos hacer cualquier cosa, menos el indio.
