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Opinión·11 de marzo de 2019

Una decisión madridista tras una despedida inteligente

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Ramón Álvarez de Mon

Cuando el pasado mes de junio, en medio de la euforia colectiva, Zidane anunció su marcha dejó completamente noqueado al madridismo. Tal fue el shock que muchos no reparamos por completo en las premonitorias explicaciones dadas. Tras el fracaso de esta temporada esas declaraciones ya han cobrado completa certeza y mostraron una decisión de Zizou mucho más inteligente que madridista que a muchos nos dolió. Podremos especular sobre si la despedida de Zidane vino precedida a una negativa del Club a acometer la revolución que necesitaba la plantilla o, por el contrario, fue el francés el que no quiso desgastarse tomando decisiones controvertidas. El caso es que se acaba de hacer oficial la vuelta del francés mucho antes de lo esperado y, con toda la revolución pendiente, en su decisión parece haber primado mucho más el madridismo que el pragmatismo. Todo lo contrario que en junio.

Poco se le podrá exigir a Zinedine en lo que queda de Liga: certificar la clasificación para la Champions de una forma digna parece lo máximo. El trabajo gordo llegará a la hora de preparar lo que será la plantilla del año que viene. Una temporada en el que el crédito acumulado los últimos años ya no valdrá tanto para la opinión pública. A priori no parece difícil presagiar que algunos jugadores, ahora casi apartados, pueden encontrar un vagón al que reengancharse. Pienso sobre todo en Isco, Keylor y Marcelo, cuya continuidad en el Club estaba del color de las hormigas hace sólo unas horas.

Sin embargo otros jugadores como Ceballos, Mariano y Llorente deberán demostrarle al francés que debió confiar más en ellos y que por ello pueden formar parte del equipo del año que viene. Zidane deberá mostrar flexibilidad para, en según qué casos, matizar su posición. Caso aparte parece el de Bale. A priori parece una de las claras bajas de cara a la temporada que comenzará en agosto.

Con Zidane vuelve el entrenador que ha protagonizado el ciclo más exitoso del Madrid en los últimos 60 años. Una cara amable frente a la prensa, un embajador envidiable allá donde vaya y un portavoz que rara vez se equivoca. Seguro que se sucederán las opiniones encontradas, pero difícilmente ningún otro entrenador encontrará tanto consenso entre el madridismo. Con dos meses de competición casi estéril, se abre un nuevo incentivo por ir observando la mano de Zizou en el equipo y comprobar el rendimiento de los jugadores tras la vuelta del ídolo. Si el día de su despedida fue muy triste, el de su nuevo regreso, atendiendo a sus palabras en su última rueda de prensa (“si no veo claro que puedo ganar prefiero no seguir”), nos debe llenar de esperanza.

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