Una espaldinha para la historia
Carlos Mayoral
Titulo así esta contracrónica porque probablemente sea lo único que sobreviva a una tarde anodina en Valdebebas como la de ayer. Los niños verán vídeos de Benzema en YouTube, o como se llame entonces de aquí a varios lustros, y ahí aparecerá esa espaldinha del francés. El balón bajaba con nieve desde quién sabe dónde cuando Karim arqueó las cervicales como si se tratase de una coreografía de Chaikovski, rozó el esférico con el dorsal, y este quedó franco para el que fuera que pasase por allí tuviera a bien recogerlo. El locutor perdió la voz al intuir la acción. Y digo intuir porque de primeras casi nadie lo apreció: sólo los maestros atrapan el ingenio cuando aparece. A aquellos que dicen que el fútbol no es un arte, a los que afirman que este deporte no guarda ese aspecto plástico que algunos reivindicamos, les pondría el vídeo en bucle. Qué escándalo de jugador, qué manera de justificar una entrada, una suscripción a Movistar o una noche en el sofá. Por jugadores como este el fútbol merece la pena.
Antes o después, qué más da, este prodigio había marcado dos goles que sacaban al Madrid del agujero. Notará el lector que antepongo un gesto técnico intrascendente para el resultado a los dos goles que colocan al equipo en primera línea de guerra. Pero es que la fascinación por Benzema tiene que ver más con esa pincelada goyesca en el centro del campo que con su a veces poco valorada rentabilidad como delantero. Es un genio, un artista. Uno de esos jugadores que se acabarán, y dejarán en nosotros la melancolía de aquel que vio el gol de Butragueño al Cádiz, de aquel que avistó el cometa Halley, de aquel que vio caer el muro. Karim Benzema no es un futbolista, es un evento histórico.
Y por lo demás, qué podemos decir. Pues nada, que nos fumamos un Madrid con la caraja que de cuando en vez sobreviene esta temporada, pero al que le sigue manteniendo de pie la vieja guardia, que por supuesto no decae. Muy bien Kroos, que teledirigió una pelota cualquiera hasta la red cuando los fantasmas tendían a corporeizarse. Bien también Modric, que además se está destapando como el futbolista que más le ofrece tácticamente al equipo: a todo llega y a todos tapa. Cuando estos dos funcionan, la Tierra gira alrededor del sol. Otro de los que merece un espacio aquí, por cierto, es Courtois. Hay tres tipos de porteros: los que regalan goles, los que cumplen, y las estrellas. Huelga decir que son estos últimos los que ganan partidos. Courtois lo ganó ayer. Pero más allá de los despistes y las distracciones, de inseguridades y pesimismos, permitan que me deje pasar esta mañana de miércoles con esa obra de museo en la cabeza. Gracias, Karim. Gracias.
Fotografías: Getty Images.