Una idea para ganar
Ramón Álvarez de Mon
Es conocida la poca afición de Zidane a atarse por los sistemas. Ello no supone una renuncia al sistema en sí, sino a que uno deba imponerse sobre el resto limitando la capacidad de decisión del entrenador. Esta flexibilidad táctica siempre será algo a ponderar en un entrenador. Sin embargo, la versión más competitiva del equipo durante esta temporada normalmente se ha visto cuando ha juntado al menos cuatro jugadores con alma de centrocampista. Llamémosle 1-4-4-2, siendo conscientes de que las características de cada futbolista le darán un matiz diferente al esquema.
Este plan permite que el Madrid le dé el sitio perfecto a su jugador más desequilibrante: Eden Hazard. El belga disfruta de la libertad que le conferiría ocupar la segunda punta. Pienso que Vinícius, Bale, Brahim o Rodrygo también se podrían acoplar a ese rol perfectamente, aunque la capacidad asociativa de los dos últimos también les abriría posibilidades para un centro del campo de cuatro componentes.
Además, para ciertos partidos, el Madrid podría optar por la doble punta formada por Benzema y Jovic y ganar presencia en el área. Más atrás el Madrid dispondría de cuatro plazas, donde más talento competitivo tiene disponible ahora mismo. Entre Casemiro, Kroos, Valverde, Modric e Isco, sólo habría que hacer un descarte por partido, teniendo también la opción de James, que con tres acompañantes podría interpretar perfectamente el papel de centrocampista.
Es cuestión de poco tiempo que se produzca la vuelta de Asensio tras su larga lesión. La posible pérdida de explosividad y el talento asociativo de Marco le podrían dar un lugar en ese puesto de cuarto centrocampista y, para años venideros, la consolidación de esta idea abriría huecos muy apetitosos para jugadores como Odegaard, Kubo o Reinier.
No se trata, como decía antes, de atarse a un sistema único que comprima la capacidad de adaptación a los cambios de contexto implícitos a cada rival, pero sí de una idea base que le da solidez al equipo porque lo hace defender y atacar mejor y que, dada la diversa tipología de sus futbolistas, le permite matizar el esquema con un simple cambio de un jugador por otro. La mejor temporada que recordamos en los últimos años acabó con una exhibición en Cardiff. Ese día el Madrid presentó en el centro del campo a Casemiro, Modric, Kroos e Isco. La salida de Cristiano y sus 50 goles obligan al colectivo a estrechar el margen de error al máximo. Así será, como mínimo, hasta que llegue Mbappé.
