Una Liga adulterada y sus efectos en la competición europea
Van Cleef
En La Galerna y medios afines estamos ya más que hartos de denunciar el muy diferente trato que se aplica al Real Madrid y al FC Barcelona por parte de los estamentos deportivos. Y, por supuesto, hartos también de la imprescindible complicidad en este asunto de la prensa deportiva. Puesto que, si la prensa deportiva hiciera correctamente y de manera objetiva su trabajo, a ese diferente trato aplicado no le habría quedado más remedio que desaparecer debido a la presión social y volver a los cauces de la, llamémosle, normalidad.
Pero poco o ningún caso se ha hecho hasta ahora de las ahogadas voces que reclaman una mayor justicia arbitral y estamental. Voces que denuncian, parece que en vano, una competición española bastante adulterada. Y da la sensación de que aquí, en España, el único club (o al menos gran parte de su afición) que levanta la voz contra esa velada protección al FC Barcelona, es el Real Madrid.
Es como si el resto de los clubes de la Primera División española estuvieran incomprensiblemente resignados a no poder ser nunca campeones de la Liga (la Copa del Rey es otro cantar) y se conformaran con escoger, desde la distancia y desde sus preferentes simpatías por uno u otro club, al Barcelona o al Madrid como únicos posibles campeones. Pareciendo haber una mayor inclinación general hacia los azulgranas. Uno no sabe si realmente esto es así, pero aparenta serlo, si de las declaraciones o quejas de los principales responsables de esos otros clubes hacemos caso cuando se consideran perjudicados en algún enfrentamiento contra los blancos o los culés, pues la intensidad de esas quejas o críticas suele ser bastante mayor en el caso de tratarse del Real Madrid que del Barcelona, aunque el supuesto perjuicio haya sido similar.
Ellos sabrán por qué. Aunque también es posible que ni siquiera lo sepan y actúen como movidos a causa de una publicidad subliminal. Ya saben. Estás viendo una película en el cine; en un momento dado te cuelan un indetectable fotograma de un determinado refresco y, sin saber por qué, empiezas a desear que la película acabe para ir inmediatamente a refrescarte el gaznate con ese refresco.
Tal vez la gente siente animadversión hacia el Real Madrid a causa de indetectables "fotogramas" (o no tan indetectables) ofrecidos desde los diversos medios de comunicación...
Es como si el resto de los clubes de la Primera División española estuvieran incomprensiblemente resignados a no poder ser nunca campeones de la Liga
El caso es que aquí, en España, la situación es la que es -en ese sentido- y no parece que vaya a cambiar de manera inmediata. Esos otros clubes parecen no sentirse perjudicados por ningún "saldo arbitral o estamental favorable al Barcelona". De hecho, solo elevan la voz si el objetivo de sus protestas es el Real Madrid, aunque el motivo de esas protestas sea inexistente. Mientras callan totalmente o protestan de manera muy suave y leve ante motivos o hechos reales perjudiciales para ellos que sí se produzcan ante el Barça.
Estamos en una competición adulterada por todos esos acontecimientos que suelen favorecer al club azulgrana y perjudicar directa o indirectamente a los demás, pero nadie dice nada. Ni siquiera los propios interesados. Parece una causa perdida, aquí, en España.
Pero ¿qué ocurre al respecto en el resto de Europa?
Puede que tal vez en el resto de Europa no sepan realmente lo que se cuece por estas tierras. Pero ¿les interesaría saberlo? ¿Afecta a los clubes europeos saber qué se cuece por aquí? Pues sí. Más de lo que se puedan pensar. Pongamos algún ejemplo cercano en el tiempo.
El Barcelona ha fichado a Braithwaite fuera de las ventanas oficiales de tiempo para poder hacerlo, porque la legislación deportiva española sí lo permite, a diferencia de lo que ocurre en el resto de Europa. La ley española, por un lado, y la escasa o nula ética del FC Barcelona para con el Leganés por otro, han hecho posible este fichaje.
El Barcelona se ha enfrentado hace unos días al Nápoles en el partido de ida de octavos de final de la Champions. Bien es cierto que Braithwaite no puede jugar esta competición europea. Pero sí lo ha podido hacer en Liga, estirando así artificialmente la plantilla del Barça y pudiendo dar descanso a algún jugador, que no podría haber descansado de no estar Braithwaite en el equipo. Y eso fue, de hecho, lo que ocurrió. Ante el Eibar, Setién hizo debutar a Braithwaite en el minuto 72, retirando del terreno de juego a Griezmann esos veinte últimos minutos de partido. Un Griezmann, que fue el encargado de meter el gol del empate (en la segunda parte) al Nápoles.
¿Habría jugado Griezmann el partido completo ante el Eibar de no haber estado Braithwaite? ¿Habría influido eso físicamente, para que Griezmann marcase o no marcase un gol al Nápoles? Respuestas que nunca sabremos. Pero, seguramente, los napolitanos hubieran preferido a un Griezmann veinte minutos más "cansado". Y tal vez el fichaje de Braithwaite lo evitó. Si el Nápoles queda eliminado, otro equipo europeo será el que tenga que aguantarse en cuartos de final con el affair Braithwaite, impuesto por la cara al resto de los clubes.
En los últimos años, el Barcelona ha disfrutado de alguna que otra temporada liguera de lo más cómoda, llegando a tener, más o menos mediada la misma, escandalosas diferencias de puntos con su principal rival, el Real Madrid, cercanas a la veintena de ellos. La principal razón de estas escandalosas diferencias de puntos la encontramos en ese "saldo arbitral" que muchos se niegan a ver. Y esas extraordinarias diferencias han permitido al Barça dar descanso a jugadores "en la Liga española", ante la proximidad de partidos de Champions. Una notable ventaja, que seguramente sus rivales europeos no pudieron permitirse tan alegremente en sus respectivos campeonatos nacionales.
Y esto nos lleva a pensar que, si la Liga española está adulterada, indirectamente, esa adulteración afecta también a la competición europea. ¿Lo saben en Europa? ¿Lo saben los clubes que se enfrentan o se han enfrentado al Barça en esas circunstancias? ¿Es consciente de ello la UEFA?
Si en España el Tinglao es tan poderoso como aparenta ser, poco podemos hacer. Pero sería importante que en Europa se dieran cuenta de que aquí existe ese Tinglao. Que es real. Y que, de alguna manera, les afecta también a ellos. Por lo que seguramente, de saberlo, acabarían tomando cartas en el asunto y dando un serio toque de atención a lo que pueda estar ocurriendo en nuestra competición.
Pero difícilmente van a tener conocimiento de ello por la prensa española. Y mucho menos por la deportiva, según la cual, ningún equipo -y mucho menos el Madrid- tienen nada de lo que quejarse. Y el Barcelona es un impoluto equipo que, si consigue esas grandes diferencias en España, es porque "tiene a Messi"; y nada más que eso. De ahí que Argentina no haya parado de ganar Mundiales y Copas de América en los últimos años. Y el Barça cuatro o cinco Champions seguidas...
si la Liga española está adulterada, indirectamente, esa adulteración afecta también a la competición europea. ¿Lo saben en Europa? ¿Lo saben los clubes que se enfrentan o se han enfrentado al Barça en esas circunstancias? ¿Es consciente de ello la UEFA?
Y si no es por la prensa española, ¿por qué otro medio se puede o se podría hacer saber a Europa de la existencia de este Tinglao, que tanto daño está haciendo a tantos, aunque de momento pocos sean conscientes de ello?
Es otra de esas preguntas sin una respuesta certera. Pero cualquier sugerencia viable, sería muy bien acogida. Al Madrid le podría venir de perlas. Porque esa frase que se repite mucho por aquí, en La Galerna, que dice: "Estamos solos frente a todos" -y que tanta razón tiene-, podría dejar de decirse si a nosotros se unieran otras voces desde el exterior. Otras denuncias desde el exterior.
A veces, tiene que venir alguien desde fuera a solucionar los problemas internos. Los que sufren el síndrome de Diógenes muchas veces son forzados por la autoridad, tanto si quieren como si no, a acometer una limpieza exhaustiva de sus casas, pues los malos olores y las condiciones higiénicas, ya no solo les afectan a ellos mismos, sino a todo el vecindario...
Y un apoyo explícito desde Europa sería impagable. Al Tinglao no le quedaría más remedio que desmembrarse, escabullirse, e intentar aparentar que aquí no ha pasado nada raro. Pero para conseguir aparentarlo, no les quedaría más remedio que cambiar radicalmente de actitud. Y eso, al menos, es lo que saldríamos ganando.
