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Destacados·17 de enero de 2021

Valor de mercado

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Mario De Las Heras

El jugador del Real Madrid por el que más dinero estarían dispuestos a pagar otros equipos es Casemiro. Pagarían por él hasta 72 millones de euros. El segundo jugador madridista con mayor valor de mercado es Varane (casi 70 millones) y el tercero Courtois (68). El jugador más caro de adquirir del mundo es Mbappé y sus 200. Neymar está en torno a 125, como Salah. Y por Haaland ahora mismo habría que apoquinar 100. ¿Saben que valor de mercado le dan a Ramos? 14, los mismos que Lucas Vázquez.

Por Modric pagarían tan sólo 12. Es la edad. Porque Cristiano hoy vale lo mismo que Varane. ¿Y Messi? Messi tiene un valor de 80, como De Ligt, el jugador más costoso de la Juventus, que tiene veintiún añitos. Por Hazard se dice que pagó 100 el Madrid y hoy vale 50. La mitad. Estaba curioseando estas cifras y me ha dado por jugar a manager como parecía que jugaba Brad Pitt en aquella película, Moneyball (Rompiendo las reglas), comprando y vendiendo por teléfono en cuestión de segundos jugadores de béisbol.

Me he preguntado qué necesita el Real Madrid para recuperar el esplendor de anteayer con un presupuesto ajustado. En Moneyball el entrenador Billy Beane realizaba los fichajes por estadísticas, eligiendo a jugadores que los ojeadores rechazaban de plano por las apreciaciones habituales. En Zidane hay algo de Billy Beane en cuanto a su capacidad de reconversión y renacimiento de jugadores. Recuerdo que Beane (hablo de memoria y con desconocimiento del béisbol) reclutaba a un bateador en paro, lesionado en un codo, para jugar de pitcher.

Eso lo vio Peter Brand, el joven economista que aconsejaba los fichajes, analizando al detalle las estadísticas personales de los jugadores. Me estaba preguntando cosas casi impreguntables, casi madridísticamente irreverentes. Con este sistema único, o con uno similar o adaptable, ¿valdría la pena, por ejemplo, fichar a Mbappé? Claro que hay otras variables a tener en cuenta. Y en el otro sentido, ¿valdría la pena, por ejemplo, vender a Varane?

Mbappé

 

El juego resulta casi perverso, casi inmoral para un madridista antiguo como yo, pero a la vez interesante. Digamos que Varane (70) y Asensio (35) suman un Haaland. O Varane, Hazard, Isco y Vinícius hacen a Mbappé. Si hoy vendes a Hazard y a Lucas Vázquez tienes a Cristiano de vuelta. Y si sumas a Marcelo podrías comprar a Messi. No debe de ser tan sencillo, o a lo mejor sí, pero seguro que muchos dirían que sí con los ojos cerrados a más de una de estas fantasías.

Y las llamo fantasías, pero, ¿tan alejadas están de la realidad? Desde luego, habría que pensarse mucho desprenderse de Varane. ¿Y de los demás? Sería apostar fuerte, lejos de la contención y la mesura acostumbradas o aparentes. Los últimos casos de James o de Bale invitan a la apuesta. O a planteársela. Semejante devaluación, todo un derrumbamiento, se convierte en un buen problema. Adelantarse a ello es una solución audaz, pero con mala cara. Sería tan feo como haber vendido a Redondo no por necesidad sino por un (supuesto) bien mayor.

Vender en lo alto como haría el PSG con Mbappé y el Dortmund con Haaland. ¿Cómo convencer a la gente de que es una buena idea desprenderte de Varane como hacían en Moneyball? Aquel equipo ganó desprendiéndose de casi todas sus estrellas y fichando eficiencia en base a unos cálculos estadísticos. Pero tuvieron que esperar a ganar para convencer. Y en el ínterin fue un calvario para Beane y los propietarios.

Yo no me refiero a tanto. El Madrid son los Yankees y no los Athletics de Billy Beane, aunque los Athletics de Billy Beane ganaran a los Yankees. Es más, yo hablo de la posibilidad de fichar a los más cotizados, por precio y edad, vendiendo en base a cálculos estadísticos (y monetarios, no faltaba más) que por supuesto pueden ir más allá en todas direcciones, dándole otra vuelta de tuerca a la tradicionalmente vanguardista visión empresarial de Chamartín.

¿Quién ocuparía el lugar de los jugadores vendidos? No lo sé. Yo no sé nada, sólo estoy jugando. Pero Odegaard y Valverde no parecen malos candidatos, incluso sólo para revalorizarse.

 

Fotografías Getty Images.

 

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