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Análisis de jugadores·23 de enero de 2019

Vinicius y el gol

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Ramón Álvarez de Mon

La llegada de Vinicius al Real Madrid trajo consigo numerosas mofas y befas del antimadridismo que, en el mejor de los casos, auguraban un nuevo caso Robinho —como si éste no hubiera sido un jugador de enorme talento pese a su distraída cabeza—.  Ante la ausencia de grandes fichajes del Madrid, las risotadas estaban garantizadas y recaían sobre un niño de 18 años. Tras las últimas actuaciones esas burlas están tornando en comentarios bastante más justos y favorables. No obstante, de Vinicius cada vez es más habitual escuchar —y no sólo entre el antimadridismo— que desborda mucho, pero le falta talento para definir. Y una falta de acierto, de cara a gol, siempre supone una limitación importante para un atacante con pretensiones de establecerse en el primer nivel.

Pero en un jugador que acaba de alcanzar la mayoría de edad el margen de crecimiento es enorme. Raro sería que no fuera así. También resulta indiscutible que donde más se aprecia ese margen de crecimiento es en el gesto final que convierte las ocasiones en goles. Pero creo que con Vinicius se están realizando juicios sumarísimos y, desde luego, precipitados. De alguna manera, todos los que nos sentimos madridistas hemos padecido cierta sensación de orfandad tras las salidas de Cristiano y Zidane. La ausencia de fichajes, de los denominados galácticos, nos ha dejado a la mayoría con ganas de novedades, de nuevos ídolos. Ese hecho y la presión de los medios sedientos de vender portadas levantaron muchas expectativas en torno a un adolescente recién llegado de otro fútbol. Ya no tenía que parecer bueno y prometedor, sino echarse al equipo a la espalda, una locura que va en discordancia con los tiempos lógicos que, en cualquier caso, el Club sí parece tener claros.

Ya no tenía que parecer bueno y prometedor, sino echarse al equipo a la espalda, una locura que va en discordancia con los tiempos lógicos

Si vamos a lo material, a lo prosaico, Vinicius ha marcado ya 21 goles en 90 encuentros como profesional, lo cual supone un promedio de 0,23 goles por partido. Desde luego es insuficiente para un delantero que se quiera establecer como titular en el Real Madrid, pero ¿qué promedio llevaban antes de los 19 años reconocidos goleadores de nuestra época?

- Leo Messi: 14 goles en 48 partidos en el primer equipo, un promedio de 0,29 goles por encuentro. Anteriormente 6 goles en 23 partidos con el Barça B, una media de 0,26.

- Cristiano Ronaldo: 16 goles en 71 partidos, un promedio de 0,15 goles por encuentro.

- Luis Suárez: 12 goles con Nacional en 34 partidos, con un promedio de 0,35 goles por encuentro.

- Mohamed Salah: 5 goles en 29 partidos en la liga egipcia con un promedio de 0,17 goles por encuentro.

- Harry Kane: 14 goles en 55 partidos, un promedio de 0,25 goles por encuentro.

- Neymar: 80 goles en 155 partidos, con un promedio de 0,51 goles por encuentro.

Todos son grandes jugadores y goleadores, pero salvo en el caso de Neymar, el resto manejaban promedios bastante equiparables a los de Vinicius. La explosión goleadora llegó después, con algo más de madurez futbolística y personal.

Más allá de los fríos números, que no sirven para avalar al brasileño como goleador ni para descartarle como killer, debemos analizar sus condiciones. Vinicius es un jugador que continuamente busca el espacio, trazando diagonales, lo cual le va a generar muchos mano a mano con el portero rival. Su velocidad le permite ganar esos metros vitales a la defensa. Además, el carioca tiene suficiente potencia muscular como para prever que sus disparos tendrán potencia con el empeine. Con el interior, su golpeo más repetido, ya ha demostrado buenas condiciones para colocar el balón en el sitio indicado. Buenos ejemplos son las dos faltas clavadas con el Castilla. Todas estas cualidades técnicas auguran un buen futuro goleador, pero sin duda su mejor aliado será su personalidad: Vinicius nunca se arruga o lamenta tras una ocasión marrada; automáticamente, recupera su posición y vuelve a intentarlo en cuanto tiene ocasión. Una personalidad y una ambición que supone, precisamente, el rasgo característico de las anteriores estrellas mencionadas y que, de mantenerse, serán sus mejores atributos para plasmar en el marcador las ventajas que ya está generando a su equipo. Me consta que en Club están impresionados. No dudemos el resto antes de tiempo.

 

 

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