Vuelve Sergio Ramos
La Galerna
Buenos días, amigos.
Básicamente son tres los motivos centrales del día para lo que aquí nos ocupa. Cuentan los papeles que el Barcelona se va pareciendo a lo que se supone que debe parecerse, que el Atleti ya tal con su empate en Almería y que hoy visita el Bernabéu el Sevilla de Sergio Ramos, uno de los nuestros. Podríamos terminar aquí este portanálisis, pero nos lo impide nuestra tendencia habitual a la palabra, la obligación contraída con nuestros lectores y todo aquello que no cuentan los papeles, todo aquello que se mueve, digamos, en medios de comunicación menos tradicionales.
Sonríen en Can Barça. Tanto, que hasta Xavi, conocido en los cines de la Ciudad Condal por llorar con todas las películas que va a ver y hasta con las que se monta en su cabeza, ha abierto su boca ya no para expresar sus habituales quejidos y lamentos, sino para decir que aún hay tiempo, que en la Champions está todo abierto y que la liga es posible, curiosamente desde que anunció su dimisión diferida. Calculadora y VAR en mano, no le falta razón. Son ahora cinco puntos los que separan al Negreira FC del liderato (a falta de que el Madrid, ojalá, gane hoy al Sevilla y entonces sean, aún más ojalá, ocho) y el sanador resultado que obtuvo ayer la xavineta contra el Getafe bien está para camuflar (otra vez) una patada en el muslo dentro del área a un jugador de Bordalás, de esas que solo se pitan si, pongamos por caso, la patada la recibe Koundé, a la sazón defensa del -oh, sorpresa- VARcelona. Esto, cómo no, no lo cuentan los papeles; de ahí que este portanálisis, que podría haber acabado en su tercera línea, aún no lo haya hecho.
Arruga el gesto el cholismo. Tanto, que la central lechera acude al rescate, tratando su empate a dos en Almería desde el acierto local, con el protagonismo de Luka Romero, y no desde el desacierto visitante, no vaya a ser que la opinión pública se atreva a cuestionar algún día al entrenador mejor pagado del mundo, a la rutilante estrella francesa que se sentaba en la misma mesa que Cristiano y Messi, o al delantero español de pasado madridista que tuvo anoche la victoria en sus botas en franco remate que mandó no sabemos si al cielo de Mojácar o de Lucainena de Las Torres, pueblos almerienses con encanto que algunos portales de internet recomiendan visitar por si alguien encuentra el balón que allí pudo lanzar Morata.
Pero no. Cómo nos atrevemos. Es ley que el Atleti siempre debe caer bien, caigan donde caigan sus balones. La fórmula es perfecta y está consolidada desde antiguo. Si gana el Atleti es un primor la táctica del Cholo, experto en intensidad y rigor. Si empata el Atleti, qué bueno es Luka Romero y cuánta gallardía la del Almería. Y si pierde el Atleti, cantamos todos a coro que no se puede competir de igual a igual con los grandes, que esto es un sentimiento y que a caer de pie solo nos ganan las palancas del Barcelona. Así se las ponían a Felipe II, o a Fernando VII, o a Diego Pablo Simeone.
No se altera el Madrid. El Sevilla denuncia ante LaLiga los vídeos de análisis arbitral de Real Madrid TV en las vísperas del partido sin caer en la cuenta de que, seguro por despiste u olvido, no se ha personado en la causa contra el Barcelona por el Caso Negreira, que tal vez algo tenga que ver con corrupción arbitral. Tampoco se ha percatado el Sevilla de que su propia televisión ha hablado de "prevaricación" arbitral cuando se ha sentido afectado, pero eso será porque ellos sí tienen razón y porque pueden hacer lo que quieran con esta razón desde su medio oficial, no como el Real Madrid, cuyo medio debe tratarse como si fuera un medio de todos y cada uno de los españoles antimadridistas, Iturralde incluido. Es lo que tiene el "consejos doy que para mí no tengo", el "a Dios rogando y con el mazo dando", o ya puestos, el descaro que hay que tener para denunciar en otro lo que yo mismo he hecho sin que nadie haya osado, faltaría más, afeármelo a mí, aunque solo sea porque, ya se sabe, Sevilla tiene un color especial, me gusta su duende y huele a azahar.
Y, por último, espera el Madrid. Regresa Sergio Ramos al Bernabéu para enfrentarse, con su actual Sevilla, al equipo con el que se convirtió en leyenda. Lo nuestro debe ser ganar, pero no sin antes rendir el reconocimiento debido a una de nuestras figuras, inscrita para siempre en la historia que tú hiciste, esa cuya principal consecuencia es abrir la historia por hacer. Sin duda, Sergio supo recibir esa historia y abrir nuevos posibles, encarnados para los restos en un cabezazo prodigioso bajo el cielo de Lisboa, ciudad de conquistadores.
Estamos seguros de que Ramos sabrá comprender mejor que nadie que esta noche, una vez comenzado el partido, no conozcamos más labor que la victoria ni a más jugadores que los que hoy visten de blanco.
Feliz día, amigos.



