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Destacados·28 de enero de 2024

Xavi no se va

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La Galerna

Buenos días. Xavi no se va. Sí, ya sabemos que lo habéis leído por ahí. Sí, ya sabemos que incluso habéis visto al interesado jurarlo y perjurarlo en rueda de prensa, tras la derrota más melodramática de lo que llevamos de año, ante el Villarreal, que le deja a 10 puntos del Real Madrid. No debemos parar hasta que sean 17, por la carga simbólica del número.

Ahora vamos con lo de Xavi (que no se va, insistimos), pero primero dejadnos que os contemos que el Barça facturó ante el Villarreal la comedia slapstick más divertida de su historia contemporánea, con tintes de cine de catástrofes. Fue una mezcla entre Buster Keaton y El Coloso (pero menos) en Llamas. Para que la épica se diera la mano con la farsa, remontó un 0-2 en contra, haciendo como si fuera su envidiada némesis, el Real Madrid. Pero el Villarreal remontó la remontada, algo que no le pasaría al Madrid ni en otros 125 años de historia, con goles tan circenses como el cuarto de los de Marcelino, que fue como cuando Harold Lloyd se iba agarrando a vigas en lo alto de rascacielos en construcción, con la diferencia de que aquí Harold al final se esnafra.

3-5 final, con intervención postrera (y justa) del VAR para que Xavi se girara a la cámara y proclamara la "vergüenza" de lo sucedido. Escenario propicio para el artificio demagógico-populista del día. Tatachaaaaaán: XAVI SE VA.

¿Mejor con signos de exclamación? Sí, mejor.

Que no hombre, que no. Que ya os hemos dicho que Xavi no se va. Entre otras razones, porque si se hubiera ido no seguiría ahí. Y sigue. Es como los que presuntamente vienen del Más Allá porque técnicamente murieron durante unos segundos. Ni técnicamente ni leches. Sí hubieras muerto, no estarías aquí para contarnos lo que hay al otro lado.

Lo que ha hecho Xavi es lo de ese amigo que dice que se marcha en las noches de copas, exclusivamente para que todos los demás le rueguen que reconsidere su postura.

-No, hombre, no. ¡Quédate, por favor! ¿Qué vamos a hacer sin ti, si eres el alma de la fiesta? Con lo que te queremos, hombre. No te vayas todavía.

¿Cómo reacciona el amigo? Satisfecho al ver que la estratagema ha surtido efecto, ensaya un mohín de coquetería y se pide otra copa.

El que se va se va. No dice que se va. Eso es exactamente lo que sí ha hecho Xavi: decir que se va, y eso es lo que debería haber titulado Sport: "Xavi dice que se va".

A esta gente no hay que creerla nunca. Todo, absolutamente todo lo que hacen hay que interpretarlo en términos propagandísticos. También este movimiento ridículamente emotivo.

Pero ¿qué hay detrás de esta "Bomba Xavi"?

Hay varias posibles motivaciones tácticas para esto, no excluyentes entre sí.

La primera es aquello de lo que las primeras planas del día ya es prueba fehaciente. Es una cortina de humo para que la gente hable de otra cosa, y no de la denigrante nueva derrota ni de los 10 puntos que el Madrid le saca al culerío en la clasificación. En este sentido, decir que Xavi se va (pero que no se vaya) no se distingue demasiado de afirmar que la competición está adulterada por Florentino. Distrae la atención, crea falsos debates. Insistimos: el que quiere irse se va, no difiere su marcha.

A través de anunciar su muerte deportiva (pero seguir ahí de cuerpo presente hablando del céspet como si estuviera vivo), Xavi se está parapetando detrás de su propio mito para que le dejen en paz. Busca conseguir -todavía- más aquiescencia por parte de los medios.  Dado que nadie habla mal de los muertos, busca convertir lo que resta de temporada en su propio funeral, cosa que es astuta a la par que encaja con su carácter de mayestático egomaniaco.

-Pobrecito, qué bueno era.

-Sí, pero le metió 3-5 el Villarreal.

-Cómo te atreves, con su cuerpo aún caliente delante de nosotros.

-Pero si está vivo, míralo...

-Ni mucho menos. En junio se marcha. Lo ha dicho él mismo. Ay, con lo bueno que era.

Su ego es tan descomunal que ha imitado a Jürgen Klopp, quien ha hecho un movimiento parecido, pero esta vez genuino, en el Liverpool, anunciando su marcha en junio. Constatar que Xavi se cree Klopp es el mejor medidor de su hiperbólica autoestima.

Por otro lado, no cabe descartar que Xavi busque una catarsis positiva en sus futbolistas. Busca que lo den todo para brindar una despedida triunfal a un entrenador que es un símbolo del club (lo es con unas connotaciones distintas de las que ellos creen, pero símbolo es). Así, aspira a ganar algo gordo en estos meses. Ya tendrá tiempo luego de desdecirse si es el caso, y al final quedarse. Sería algo muy digno de su proverbial hipocresía. En otras palabras, este anuncio no significa que sea verdad que no siga el año próximo, como tampoco significa que no le puedan cesar en la próxima cagada. Con esta gente nada es de verdad, todo busca un fin, todo son bombas de humo, efecto megatrón en el escenario.

Compungidos ante el adiós del ídolo, tal vez los jugadores blaugranas reaccionen. Al fin y al cabo, si esta gente se caracteriza por algo, históricamente, es por su nula capacidad de reacción ante la dificultad. Necesitan dinámicas positivas (sobre todo arbitrales) que se retroalimenten para que les vaya bien, y en el momento en que hay una dinámica negativa caen en una espiral de autodestrucción propia de la panda de niños melindrosos que siempre han sido. Xavi no tiene nada que perder. Dice que se va para forzar el compromiso post mortem de sus futbolistas.

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