Zidane, Gareth Bale y la grandeza
Álvaro Pérez
Temporada tras temporada, llegan los partidos grandes y juega Gareth Bale. En la presente lo vimos en el Camp Nou y, a pocos días de los encuentros ante el Manchester City y el Clásico del Santiago Bernabéu, observamos a un Zidane que, a pesar de lo visto sobre el terreno de juego, insiste en enchufar al bueno de Gareth.
¿Pero por qué? ¿Dónde está la meritocracia con Vinicius Jr? ¿Por qué ha “desaparecido” Rodrygo? ¿Por qué, en su mejor momento, Isco “ha dejado de jugar”? ¿Por qué insistir en el 4-3-3, cuando jugar con 4 centrocampistas le viene muchísimo mejor al Real Madrid? El aficionado se hace esas preguntas. Y tienen justificación, qué duda cabe. Vinicius se ha ganado, por méritos propios, permanecer en el equipo, incluso con la vuelta de Eden Hazard. También Isco, que encadena partidos y partidos de muy buen fútbol, subiendo el nivel con balón del equipo. Y Rodrygo, que ha dejado detalles de grandísimo jugador, suma más, a día de hoy, que Gareth Bale, que a penas comparece sobre el verde.
Pero Zinedine Zidane no insiste en Gareth Bale porque sí. Le puede salir mejor o peor, pero tiene sus motivos. No se ha vuelto loco. Y, de hecho, pocos dudan de su deseo de ver fuera del Real Madrid al galés. Y no desde este verano, donde fue bastante contundente: “hoy mejor que mañana”, sino ya durante varios años. Pero Zidane sabe que Gareth Bale, enchufado -o casi-, te acerca más a la victoria que los Vinicius o Rodrygo. Y que, en un partido de inevitable ida y vuelta, o como alternativa, el 4-3-3, con Hazard-Benzema-Bale, se es muchísimo más contundente que uno en el que en la derecha estén Vinicius y Rodrygo. Y, si se abriese la posibilidad, lo intentará también con Marco Asensio. No lo dudéis.
Quede claro que este texto no es, ni mucho menos, una crítica a ninguno de los niños brasileños. Ni siquiera a Zidane por intentar lo de Gareth Bale. El objetivo es intentar entenderle. Que, por otra parte, yo he llegado a una norma básica con Zinedine Zidane: no trates de entenderlo, disfrútalo. Pero en este caso os prometo que, aunque me gustaría lo contrario, lo entiendo. El Real Madrid de Solari, con un Vinicius espectacular (sin Hazard, eso sí, y con un nivel bastante inferior de otros jugadores), perdió absolutamente todo en una semana por no sentenciar los partidos. Justo lo que hemos estado viendo esta temporada durante muchos partidos. Al “Real Madrid de Vinicius, Hazard y Benzema” necesita muchísimas ocasiones para castigar al rival con 1-2 goles. El Real Madrid de los centrocampistas, con Isco, necesita no perder el control del juego en los 90 minutos. Es capaz, sí, pero si el partido se convierte en un ida y vuelta también es un equipo que, por poco peso ofensivo, no lo aguantaría ante los grandes equipos de Europa. Las eliminatorias de Champions o el propio partido de Liga ante el FC Barcelona en el Santiago Bernabéu se ganarán -o no- si el Real Madrid es capaz de materializar el dominio del partido. Aquí entra Gareth Bale. Que no tiene por qué ser titular, de hecho, para decantar, por ejemplo, una final de Copa de Europa (Kiev). Pero sí necesita estar enchufado. En Copa de Europa, este valor gol es imprescindible. Grandeza.
Si nos detenemos en la figura de Gareth Bale, como jugador, hay que señalar que jamás había encontrado un mejor contexto táctico en el Real Madrid. Y seguro que Zidane lo sabe. La BBC fue tremenda, sin duda, pero el Real Madrid acabó encontrando el equilibrio en el “centrocampismo”. Fácil de explicar: tanto Cristiano Ronaldo como Gareth Bale comparten ciertas características como piezas de un puzle. Ambos se encuentran cómodos en la finalización. Quizás Cristiano algo más, pero ninguno se encuentra demasiado cómodo en la elaboración del juego. Y claro, la figura del portugués pesaba demasiado, por lo que el sacrificado siempre era Bale. De una forma u otra, siempre se le ha obligado a ser el “menos delantero” de los dos. No meto a Benzema por ser un caso muy particular. Tendiendo esto en cuenta, este Real Madrid, con Sergio Ramos, Toni Kroos, Eden Hazard y Karim Benzema concentrando el juego en izquierda, es un contexto terriblemente ideal para las apariciones de Carvajal, Fede Valverde y, sobre todo, dentro del área, de Gareth Bale. Esto explica los goles de Rodrygo -hasta que empezó a participar más en el juego, dejando de aparecer tanto en el remate-. Gareth Bale tiene la oportunidad de “ser el Cristiano, como pieza táctica, de la BBC”. Pero, esta vez, sin forzar a nadie. Y, de hecho, Hazard y Benzema necesitan esta pieza rematadora. Ellos producen muchísimo fútbol en su sector y necesitan ese finalizador. Y en el Real Madrid no existe otra pieza como Gareth Bale.
Sé que la opinión popular está en contra, pero, particularmente, sigo pensando que Gareth Bale será clave en la consecución de títulos para este Real Madrid 2019/2020. Como titular o no, pero clave. Porque no existe un jugador tan decisivo en el marcador como él en la plantilla. Pero claro, nada de esto sirve si es el propio jugador el que no quiere que sirva. Zidane está poniendo de su parte.

