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Opinión·18 de mayo de 2019

Zinedine Zidane ya es el enemigo

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Quillo Barrios

Me prometí a mí mismo que no iba a juzgar la segunda etapa de Zinedine Zidane hasta que arrancase la temporada 2019/2020. Creo que sería injusto valorar el trabajo del francés en el contexto actual, ya que, equivocándose o no en algunas cuestiones o en el reparto de minutos, vino ya con la campaña terminada, el club en depresión y casi con el único objetivo de impedir que la tormenta arrasase con todo.

Lo que sí me apetece analizar es su trato hacia los medios de comunicación, ya que veo a un Zidane totalmente distinto al de la primera etapa. Aquella versión sosegada, empática y agradable ha dado paso a una mucho más intensa y dura, algo que yo al menos celebro. Me gustan los entrenadores que no se dejan golpear por un gremio en el que muchos afrontan una rueda de prensa como una batalla campal o un momento idóneo para alimentar un ego tan vacío como abyecto.

Venía Zidane soltándose en las últimas semanas, pero lo de hoy, en la comparecencia previa al partido contra el Betis, ha sido salvaje -en el buen y necesario sentido-. Desatado, visiblemente molesto y con pocas ganas de bailarle el agua a los medios, el entrenador del Real Madrid ha sido cortante y, en ciertos momentos, hiriente.

"¿Quién sabe lo que yo he hablado con Keylor Navas? Nadie. Sólo Keylor y yo. Tú no sabes nada", le disparó a Antón Meana cuando este intentó enfrentarse a Zidane usando un traje de mártir porque, según él, el técnico estaba dando a entender que la prensa mentía. No hace falta que nos lo dé a entender Zizou, querido Antón.

A partir de esa respuesta, la actitud del técnico hacia los periodistas fue cada vez más agria. Llegó, incluso, a explotar por no escuchar preguntas sobre fútbol. "De veinte preguntas, no hacéis ninguna sobre el partido. Es impresionante", dijo. Sobre la sala de prensa únicamente volaban puñales, nombres como Jovic, Griezmann o Mendy y rumores que envolvían a Isco, Bale y Keylor Navas. Nada más. Por eso Zidane dijo basta. Aquel francés inmaculado y elegante parece haber descubierto que la prensa sólo te sonríe cuando ganas, y a veces ni eso.

Zidane ya sabe lo que le espera. Intuye por dónde van a ir los tiros de ahora en adelante. Lo asume con naturalidad y actúa en consecuencia. Más entrenador del Real Madrid que nunca. Ha cambiado la cercanía por una coraza. Ya es el enemigo.

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